Los números no mienten, pero pueden llegar a decir lo que el interesado desee, según cómo se los coteje en las estadísticas. El inversor bursátil sabe que en este juego se tiene que estar al tanto de casi todo y sacando conclusiones desde todos los aspectos que puedan vitaminizar o hacer decaer a la tendencia. En definitiva, hay causales del presente que mostrarán efectos más adelante, pero la Bolsa deberá situarse en la zona del efecto: cuando recién se difunde la causa. Y si se observan los números globales de nuestra economía, al pasado marzo, se podrán encontrar lecturas distintas de números que son rígidos en los datos parciales. La nota del pasado miércoles, en página 9 de Ambito Financiero, desgrana el cotejo entre los ingresos y gastos del trimestre inicial, donde se menciona que el superávit alcanzado en el año llega a los $ 4.242 millones y resulta 7,2% superior a igual lapso de 2004. Pero otra cuestión aparece cuando se tiran cotejos entre marzo y marzo, de ambos años. Respecto de 2004, los $ 1.232 millones de ahora resultan 13% inferiores a los del pasado. Esto, como derivación de aumento del gasto en 13,6% y un aumento de ingresos de sólo 9,6%. Si en vez de números de la economía se tratara de estadística bursátil, inmediatamente el inversor tendría encendida su luz amarilla, porque en el trimestre realizado, lo peor se encuentra al final. Como mostrando un curso de mayor a menor, desaconsejable. Puede uno quedarse con aquella visión que prefiera, pero conviene reparar en aspecto que no todos los análisis destacan en su faceta más preocupante.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Simplemente siguiendo notas diversas, del diario del mismo día, se pueden hilvanar otros eslabones con conclusiones que aborden a la posible tendencia bursátil. Por caso, lo que aseguró un funcionario de Economía respecto de que un probable acuerdo con el FMI recién se podría producir en un término de treinta a sesenta días. Esto deja abierto el valle de la incertidumbre, rellenado seguramente con nuevas acusaciones cruzadas entre el organismo a nuestros gobernantes. No es positivo. En página enfrentada, un título de Ambito sintetiza que: «Tratan de frenar inflación, retiran pesos y suben tasas». Esto, en lo que hace a la política que se lleva desde el Banco Central, donde hay preocupación evidente por esa escapada de precios. Y que no está muy de acuerdo con lineamientos políticos, donde -se afirma- se busca que el año no deje de ser expansivo en el consumo, como para consolidar un buen ambiente electoral. Tantas veces hemos visto naufragar disposición de orden técnico, por culpa de designios políticos, que esta dicotomía podrá generar también incertidumbre por ver qué es lo que prevalece. De ambas puntas podrían darse condiciones complicadas: mayor costo e iliquidez, contrayendo todo. O expansión e inflación, incendiando.
Dejá tu comentario