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Sin embargo, los balances de las sociedades prosiguen teniendo que ignorarla, por simple capricho oficial. De tal forma, las empresas continuarán teniendo que abonar impuestos por ganancias solamente nominales, lo que constituye casi un acto de confiscación. Las firmas protestaron bastante en su momento, después se pasaron a silencio y sabiendo que estaban gritando en el desierto. Pero ahora ya hemos visto algún que otro estado contable, donde los directivos vuelven a poner lo olvidado nuevamente en vigencia. Y es que son sumas de gran importancia, que ya vienen siendo percudidas por las subas de costos -la consecuente pérdida de margen- y que en la línea final de los recortes, se encuentran con tener que pagar por lo que debería estar Informate más
Dentro de lo bastante que se recuerda de «los setenta», esto también es una segunda versión de lo que en aquellos tiempos sucediera. Cuando se porfiaba en seguir anotando en números «históricos», mientras lo inflacionario hasta había dado origen a la creación del gran éxito de la década: los «vanas». Papeles públicos que se corregían por inflación. Sin embargo, se postergaba la incorporación a los balances, hasta que todo ya se distorsionó como para no tener relación con nada...
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