Faltando solamente una decena de días para concluir agosto, la plaza accionaria local está en nivel casi neutro, después del rebote del viernes, y mantiene en el año una mejoría de cerca de 8%. Ya más cerca de recoger lo que emane del hecho político de octubre, no parece existir convicción alguna que alcance para desnivelar a la otra fuerza del recinto. A pura neutralización, cortando el camino en ambas direcciones, lo que puede verificarse en el cambio de mando en ciertas tenencias, más que los recambios posicionales. Está el escenario para que se pueda mirar a medio llenar, con cualquiera de las opiniones, pero todo no pasa de ser un juego corto para matar el tiempo y buscar pequeñas diferencias en el ir y venir del índice. Al ingresar en setiembre, la incertidumbre por el acto de octubre puede resultar todavía más remarcada, a menos que exista la aparición de órdenes decididas a jugarse por aquello que adivinen de las elecciones en sí y -especialmente- del tiempo posterior a ellas. En todo caso, tal desequilibrio debería extenderse a octubre también. O bien, que la bruma lo envuelva todo y el mercado bursátil se coloque como simple observador de las campañas. Lo que queda detrás de la apuesta que se realice es un buen premio o un regio castigo, según la actitud que se adopte en función de los resultados y de los lineamientos. Es tiempo de meditación, de buscar la punta del ovillo anticipadamente. Todo parece quedar subordinado solamente a vivir de lleno el momento de política intensa, y pasan a segundo plano señales de todo tipo. Tampoco es factible, hasta ahora, poder concluir qué tipo de resultado desea que se produzca el mercado como tal. A juzgar por los días de ventas fuertes, existe un temor manifiesto y la necesidad de ir quedando «líquidos», en buena medida. Si es por los días de repuntes, aparece una corriente que imagina que aquello que surja, de modo inevitable resultará bien considerado. ¿Se pretenderá ver a un gobierno con pleno predominio político y expansión de su poder? ¿O se preferirá que aparezca algún síntoma de descontento que haga crecer a la oposición? Por ahora, al menos por encuestas, se podría afirmar que la primera opción es la más perfilada. Pero en todo caso, la plaza bursátil no manifiesta ninguna euforia y se está moviendo tímidamente. Hasta lo consumido de agosto, lo que prevalece es dejar correr el tiempo y que la plaza se sostenga apenas con motor regulando. Los cambios dan la sensación de lo impulsivo, de restablecer equilibrio, sin permitir que se pueda salir de esa estrecha banda donde las resistencias y los rebotes cortos se hacen presentes, alternativamente. El volumen no da demasiadas señales de que el ritmo varía de fondo, y constituye un mapa complejo de interpretar para el análisis racional. El final de agosto, acaso pueda mostrar un poco más de definición.
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