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No asistimos al encuentro, tampoco lo recibimos transcripto, pero imaginamos que no habrá sido tarea fácil poder dar un mensaje a la vez preocupado y alentador. Suponemos que si tomó el camino de confiar en que el siguiente trayecto será mejor, habrá estado acorde con lo que es la misma raíz del espíritu bursátil: siempre imaginar que lo venidero resultará mejor que el presente y el pasado (o nadie compraría acciones, si no cree que éstas tendrán un recorrido alcista). Pero, en definitiva, era un tema a resolver por el titular de la Bolsa en su alocución: lo más importante es que tal dilema se multiplica por todas las oficinas de agentes y asesores de inversión.
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