La última semana del ejercicio 2005 se nos fue como agua entre los dedos, pasó casi como un suspiro y sin dejar huella. Recatada, compungida, con algún arresto de altivez en algunos pasajes, seguida de la frialdad profunda que marca el desinterés. Resultó así un buen resumen del año, tan cambiante y controvertido en muchos aspectos. Y donde el espejo bursátil devolvió la imagen de un país que busca su destino tras las crisis y que, por largos momentos, parece apresurarse para ir por la senda equivocada. La Bolsa nos dio una suerte de síntesis desde el aspecto de mercados, mientras la política tan difícil de entender en estos tiempos de ambigüedades aportaba un resumen propio, con aquel encontronazo entre gobernantes y opositores.
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¿Cuál será la estrategia de dar un motivo, una causa común a los opositores, para que formen un frente que no podrían conseguir normalmente? Kirchner lo hizo. No es muy sencillo de entender el haber provocado esa «unión transitoria» de voluntades tan disímiles, de la que podrían emerger frentes más permanentes y forjando un arco político capaz de sitiar a los que se colocan, voluntariamente, dentro de las trincheras. Cuesta a menudo entender los mil laberintos del mercado bursátil, pero está costando todavía más interpretar los lineamientos de quienes -se supone- deben gobernar para todos.
También nos llamó la atención que ningún titular de los medios hiciera el gran hincapié en tal aspecto: «Kirchner logró unir a la oposición», un buen título tentativo, por encima de los que se han visto. Y es un caso singular, porque el oficialismo parecería estar muy a gusto con ello. Y chocar frontalmente. Y seguir la polémica. Destilando rabia por una equivocación de procedimientos y de objetivos, que quedó expuesta a la vista de todos.
«Un estadista es un político que ha muerto hace quince años...», una bella reflexión, muy vieja en el mundo, que permanentemente aflora sola, viendo que nuestros políticos no «mueren» nunca, ni cuando detentan el poder máximo de la Nación. Y prefieren seguir en política partidaria -con todas sus mezquindades delegando el salto de calidad, de ser un estadista para todos. Reflexiones que deja el año en nuestro medio, donde se pueden enarbolar ciertos índices de la economía, pero muy poco en todo lo demás que constituye el cuerpo de una Nación.Y se sabe que, a la larga, la economía está en «función de», subordinada, a los aciertos o a los errores políticos. El amago de gran ciclo, que después se diluyó en la Bolsa, tiene mucho más que ver con aquello que se percibe en lo político que en los ratios económicos. Y es sabio el mercado en mirar a lo más profundo, no sólo la superficie.
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