El papel protagónico que no pudo obtener ni el propio Juan Domingo Perón convertirse en el líder referente de toda la región parece dispuesto a obtenerlo el movedizo Chávez, que está pendiente de toda ocasión donde poder entrometerse en Sudamérica. Hablaba nuestro diario, el lunes, de la posición de «mediador» que iría a desempeñar: para intentar que dos puntas muy abiertas, Bolivia y la Argentina, respecto del precio del gas que importamos llegue a la posibilidad de concretar la «minuta» (como en las plazas bursátiles).
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Y viendo objetivamente los números, de lo que se paga y aquello que posee como valor internacional el gas, no pueden caber muchas dudas acerca de quiénes se estaban aprovechando en este juego. También, pone sobre la mesa otra realidad por encima de todas las ideológicas y es que los países grandes se aprovechan de los medianos, y los medianos hacen lo mismo con los chicos. Los brasileños y argentinos viven quejándose de las medidas que los perjudican, provenientes de los poderosos (como los subsidios). Pero no titubean en sacar partido de un país que está por debajo de ellos en la escala mundial. Será interesante ver a qué tipo de precios se llega, qué porción volverá a sacar Chávez de todo esto -si es que entra de ello- y hasta qué punto el que parece ser furioso brazo boliviano, no es doblegado nuevamente. Que en eso estamos, caray...
El seudoizquierdismo que está de moda en toda la región, parece poseer un único exponente verdadero, por ahora. Pero Morales ya debe estar advertido de los que aparecen como colegas de escuelas políticas: poseen mucho de vestuario y de versos, pero se comportan como predadores llegado el momento. Hasta dónde este hombre, llegado desde una verdadera clase social baja -los otros, no- y con sangre químicamente nativa y pura, se podrá defender de esta barra de «amigos» -hay que incluir a España se comenzará a notar en función del primer punto que ha creado una zona ríspida. Por aquí, nuestros brillantes repositores de viejas ideas -todas ellas fracasadas- se entretienen en hacer firmar pactos anuales para productos. O relanzar alguna ley desde el arcón de los recuerdos, en tren de que se produzcan inversiones. Que, en verdad, no aparecen porque se le teme al lobo. Y, dicen los rusos, cuando se le teme al lobo lo mejor es no entrar al bosque... Un año que pinta para ser complicado en varios frentes, en cuyos primeros días/ ruedas se ha internado nuestro mercado accionario. Perdido el plumaje vistoso que pareció prometer, casi todas las fechas fueron pequeñitas muestras gratis de mercado convincente. El volumen lo es todo. Y lo fue diciendo todo. Hasta acompañar al agobiante ambiente capitalino, con ruedas tan soporíferas como la del lunes.
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