Hoy será «día de presidentes» en los Estados Unidos, otra ocasión -oportuna en este momento- para poder sondear hasta dónde se puede contar con capital de riesgo de estricto origen local. Y en qué medida puede estimarse que la corriente del exterior se pudo haber incrementado... o contraído. Ultimamente tal cuenta salía sencilla, el total operado provenía casi mitad por mitad. Pero, hay una lógica restricción a cualquier tipo de aseveración, porque las veces en que el mercado opera en solitario es muy esporádico. Y puede que en determinadas fechas esto coincida con unas, u otras, situaciones de contexto.
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Pero no está mal poder chequear una vez más y cuando proveníamos de otra semana que contuvo una fecha muy especial. Tan especial, como efímera. La del jueves y la suba de volumen a los $ 131 millones, que poseía el flanco débil en que no había generado demasiado incremento en el Merval: delatando que la oferta está siempre presta a dar cantidad, si es que la base se dilata y se hace bien esponjosa.
Esos arrestos sin mayores argumentos salpican la estadística desde hace un buen rato, como olas que emergen y se elevan bien alto -de entre otras olas normales- y que después de mucha espuma se retiran de la playa bursátil, sin más ni más. En este caso del jueves estaba todo el asunto de las «opciones», el segmento de «derivados» que habitualmente distorsiona el normal desempeño del «contado». Fuerzas que chocan en la necesidad de fijar un precio de papel, en virtud de cómo estén jugados en sus posiciones y cuando están por clausurar los tiempos para ejercer. Turbulencias que pueden utilizarse como estandarte, para justificar una fecha que se sale de madre. Pero, otras veces no estaba tal argumentación presente y se presentaron ruedas donde las órdenes se abalanzaron sobre las acciones, como si en ese día se fueran a terminar los papeles. De inmediato, una vuelta a la fastidiosa normalidad...
De la semana anterior pueden extraerse algunas notas descollantes, particulares. Y por precios se ganó la marquesina la plaza de Colorín, con sus saltos gigantes de cotizaciones. En cambio, ya por el enorme peso específico dentro de nuestro mercado, el rol principal puede dársele a Tenaris: que retornó a la buena senda, tras tener que digerir una zona de «descremes». Existe cierto principio selectivo que así como entona mucho a ciertos nombres, deja decaer a otros, y esto está bien como principio de que no todo es igual.Y que no tiene que existir un simple arrastre de unas a otras, sino que hay buenas, regulares y malas. Pero, por otra parte, es posible que la venta de una recale en otra plaza: con lo cual es el mismo dinero, duplicado, que crea una porción nominal de volumen.
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