15 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Atención con lo que suceda con las cotizaciones de la nueva estrella en el recinto local. No es Petrobras de las compañías que se acercan por vez primera, a estrenarse, a debutar en los paneles de una Bolsa. De aquellas que poseen una línea de corte para la oferta pública y que después van tomando su propio ritmo, a medida que los operadores le toman la medida a su plaza, a sus números, como juzgando un diamante en bruto. En este caso se trata de una acción insignia de un mercado más grande que el nuestro -San Pablo- y que, seguramente, arriba con un rótulo virtual: «bien valuada». Lógicamente, hasta donde pueda decirse que una acción objeto de permanente transacción, en algún momento esté en su punto justo. La relación que exista entre ella en reales y ella en pesos resultará de arbitrar con el tipo de cambio, pero ya tiene una ponderación desde su escenario natural y que -suponemos- no debería dejar mucho margen para apartarse de la huella aquí. Por lo que estuvimos leyendo, y oyendo, no se vienen con chiquitas sus directivos: han mencionado la intención de poco menos que copar la atención permanente en Buenos Aires, arrasando con volúmenes y la incorporación a las carteras.

«Venimos en búsqueda de una porción mayoritaria del mercado argentino, ya que tenemos el orgullo de haber sido la empresa no estadounidense que más negoció en Nueva York en febrero último...». No es un párrafo de los más sobrios, los que uno imagina como recién llegados que coloquen por delante -por ejemplo- la satisfacción de cotizar desde ahora en un mercado importante de la región, o cosa por el estilo...

 

Esto habrá que entenderlo desde la idiosincrasia brasileña, la que en muchos rubros siempre los lleva a querer ser «los mejores del mundo», casi como un sello de origen y carta de presentación. Después quedan las referencias a si es mucho más grande que la mayor de nuestra Bolsa -como Tenaris- y cuestiones que hablan de una enorme envergadura de la nave, pero esto no implica que sea el largo de sus alas, o el poder de remontar vuelo alto. Lo primero que debe fijarse un inversor en acciones es cuánta utilidad logra al cabo de sus ejercicios -sobre patrimonio- y qué política de distribuciones suele seguir. Por supuesto, indagar en qué estrategia se mueve la empresa y todo lo demás juega como complementario.

Nos interesará saber mucho más cuánto gana y reparte que toda su inmensidad empresarial. Y en qué medida se la puede considerar «bien valuada» ya, desde los otros mercados, antes que decidir por ella. Pueden existir acciones mucho menos poderosas, pero resultar mejor inversión que Petrobras: tan sencillo como eso. «Venir, Ver y Vencer» era del César; ahora, cada uno debe ganarse su lugar actuando.

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