Al compás de lo que llega de los Estados Unidos -no queda otra- de las trepadas del oro y del petróleo, los mercados se han visto envueltos en una turbulencia que variaba en sus efectos de una rueda para la otra. Amenaza de tasas, amenaza de más guerra, capitales cambiando de posición y generando esos vacíos que resultan imposibles de llenar con tanta prontitud. Se está atravesando un terreno pantanoso y donde cualquier paso mal dado puede que se degluta al operador desafortunado. Por el momento, por más que la Fed -ahora mucho menos predecible que con el viejo zorro Greenspan- haya arrojado cierto salvavidas en medio del desconcierto, el clima al que debemos atenernos es el de la inestabilidad perenne, el movimiento perpetuo, la salida de emergencia nunca perdida de vista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nuestra semana se fue desenvolviendo un tanto adelantada a los demás, a favor de aquello que dota al mercado de acciones de señas particulares muy localistas. Y que se pusieron a brillar favorablemente, hasta cuando en el escenario había preocupaciones mayúsculas que llegaban del exterior. En cambio el miércoles, ante la novedad de las tasas, se produjo un declinar del índice y resta de órdenes compradoras. Porque las columnas de antes tuvieron que tomarse un respiro, impregnando del freno al saldo ponderado. Un final abierto para las últimas dos ruedas, en vista de la aleación de factores del miércoles y que respondieron a un dibujo ortodoxo en la dirección de volumen y precios. Decíamos de tal fecha que se trataba de un día «ordenadamente bajista». Y no es poca cosa, no señor, encontrar un desagiarse prolijo en medio de las turbulencias en que se vive.
Ese día, Tenaris decreció en precios levemente, pero sostuvo un volumen importante -500.000 papeles, más de $ 30 millones de efectivo- y como dando señales de que hay una plaza donde la línea de corte entre oferta y demanda se ha hecho más pareja, mucho más. Ya se vio otras veces que también parecía alcanzar cierta «madurez» -en torno de los $ 60- y después de limpiar de oferta siguió su ruta alcista. Claro, por allí también engarzó la disparada del petróleo a más de setenta dólares el barril: como dando alas a las involucradas en el sector.
Importa mucho seguir el devenir de la siderúrgica, porque el destino general -en esta zona- está muy ligado a la suerte particular de tal acción. Y si se retoma el vuelo, el índice retomará. Y si existe oferta por madurez del ciclo, el total ponderado lo sentirá como contrapeso importante.
Atando unos cabos con otros, de aquí y de más allá, se encuentran demasiados cabos: donde fallen algunos...
Dejá tu comentario