28 de septiembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

  • Ranking. La leyenda continúa: qué amplio y versátil será el tema en que nos hemos sumergido, que se fueron hilvanando distintos puntos y no lo hemos liquidado, ni mucho menos. Habrá que considerar otra de las facetas y de la que se utiliza también para la tasación de empresas: más un arte que una ciencia, o técnica contable.

  • Es posible que tratar de elegir la mejor acción, o bien hacerlo de modo conjunto, pueda responder más al arte: rama que muchos inversores emplean -aún sin saberlo- y dan casi siempre con los papeles más apropiados, aunque no posean el arsenal de datos y ratios para considerar qué camino han tomado. Cierto es, también, que aunque nos fuera permitido -y por todos admitido- arribar fielmente a «la mejor» y establecer un ranking a partir de ella, esto no ofrece mucha garantía de poder extraer de la tal acción las mejoras ganancias. Y está bien que así suceda esa falta de garantías, porque al momento en que por arte, o por ciencia, se confeccionara un listado a seguir: el negocio bursátil naufragaría, yendo todos en igual dirección.

    El lector se preguntará para qué, entonces, dar tantas vueltas sobre el asunto. Pues que no está mal poder desnaturalizar ciertas herramientas, que muchas veces se toman demasiado en serio. Para ser realistas, ni los rankings sobre empresas, o sobre acciones -que no los hay, en estado puro- se toman en serio, en ningún círculo más o menos preparado. No le cambia la vida a ningún empresario que figure muy arriba, o abajo, en una nómina de las supuestas «grandes» o «mejores». Y tampoco se hará nunca, en ningún medio, un listado de las «peores» o las más «chicas» (a riesgo de que se escandalicen muchos interesados).


    Puede ser que elegir «la acción» y realizar un escalonamiento, resulte más «pour la galerie» (si bien es seguro que la nota tendrá, como todas ésas, mucho rating). Con tal debida precaución, igualmente resulta seductor intentarlo y poner en práctica aquello de la nota de ayer, respecto de lo «conmensurable». Y para realizar un permanente balanceo de posiciones, pasando de una a otra (al generarse un descalce pronunciado) en procura de una de las cartas ganadoras: que es poseer cada vez más acciones. Por allí se puede hallar alguna utilidad superior, que solamente ver la lista y pasar de página sin ningún efecto real posterior.

    En tal caso, con la ayuda debida, prometemos indagar sobre la posibilidad de concretarlo. A sabiendas de que, se haga como se haga, traerá polémicas sobre la resultante final. Son muchos, casi todos, los que suponen que las que tienen son de por sí «las mejores»: y son pocos los que creen que han ganado demasiado con papeles que no lo merecían. Todo este enjambre de opiniones encontradas: es lo que hace una Bolsa.

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