15 de noviembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Será interesante el choque entre la inflación reprimida que pugnará más y más por salir de su encierro vs. el mero voluntarismo oficial, con el estilo atemorizante que ha venido distinguiendo a sus funcionarios más salientes.

Más leña para la caldera, con aquello que está en ciernes respecto de solicitudes de aumentos salariales y la aprobación a ciertos aumentos en tarifas, que irán directo hacia industrias y comercios. Mientras tanto, los ciudadanos «residenciales» no quedarán al margen, porque todo el paquete terminarán pagándolo en las góndolas: el lugar de donde nadie escapa a la hora de la verdad y de comprobar cómo cambia de ritmo la aniquilación de un billete de $ 100 (el único índice confiable).

Todos los actores se están preparando para un escenario 2007 que resultará el marco a las elecciones. Y donde, con seguridad, el malhumor y la prepotencia de los que requieren los números a sus deseos tratarán de tener sujeta a la fiera inflacionaria.

Hacia allí se dirige, obviamente, también la tendencia bursátil y que viene procurando sacar a flote un ejercicio 2006 que estaba casi para el papelón y se puso a tono a poco del final. Esto acorta la visibilidad y le crea un muro a la inversión que quiera salir del cortoplacismo: un puerto al que termina por volver toda nave operadora, en cuanto sondea lo que tiene por delante y advierte que hay aguas peligrosas cuando se trata de salir de la inversión de cabotaje. (Que, no nos engañemos, hace tiempo que el nuestro es por necesidad un mercado de cabotaje.)  


El «movimiento», lo sucedido desde mediados de octubre, ha rendido buenos frutos hasta aquí. Basta con buscar el punto donde se hallaban los distintos índices regionales, a inicios de tal mes, y de qué modo se agrupan y escalonan ahora. El Merval viene resultando al competidor más rendidor en el corto plazo y esto le permitió alcanzar y hasta superar a otros, que se le habían escapado tanto.

Resultaría espectacular tener al año entrante con una «luz verde», invitando que el ciclo virtuoso se prolongue y se haga más robusto. Que será un ejercicio donde se habrá de fogonear el consumo, en la clásica política de mantener a los futuros votantes con buena capacidad de gastos, es también probable. Se lo puede incentivar, imponerlo con las medidas necesarias; lo que no se puede es evitar los efectos que puedan derivar. Y de allí que la gran pulseada puede resultar uno de los apasionantes match del año.

Por ahora, hay que seguir deseando que lo conseguido en este ritmo nuevo se pueda sostener, y llegar al final del ejercicio con buen saldo. Una tarea que necesita de órdenes y de liquidez en forma permanente. Que no es poco.

Te puede interesar