Mientras Chávez se imponía en la supuesta pulseada con Soros, disputándose a la alicaída SanCor (venciendo un halcón a un buitre), en la Bolsa de Comercio se realizaba un acto para dar partida al «panel pymes». Arrancando con dos sociedades listadas, de los sectores vinculados al agro y la prenda deportiva, lo que venía siendo un largo trabajo desde la gestión bursátil previa mostraba sus primeros hechos concretos. Cualquier discurso oficial dirá que les complace ver que la Bolsa sea campo propicio para sociedades medianas, etc., etc... Días atrás, el titular de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados -señor Stella- había dedicado párrafos a tal inquietud.
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Autoridades del sistema bursátil en pleno dieron el marco al acto y -según entendemos- la ministra de Economía -Felisa Miceli- estaba invitada especialmente, para completar una sólida presentación. Sin embargo, solamente envió a alguien en representación, y velozmente se encontrarán argumentos, con ciertos problemas serios que hoy están candentes, como para justificar la ausencia. Que no es el caso.
No es que el acto fracasó, ni mucho menos, por esto: se dio el paso previsto y ya están las pymes en la cotización bursátil. Solamente queda esa lánguida imagen de siempre; la escasa apoyatura que se les da desde el poder a iniciativas que tienen que ver con lo bursátil.
Seguramente que el propio acto se podía haber organizado en otro momento, a pedido expreso de la máxima invitada, si tal figura consideraba que su presencia era un buen respaldo para un lanzamiento de sumo interés para las autoridades. Desde hace muchos años, décadas, que ya no creemos más en discursos floridos de las fiestas aniversario de la Bolsa y estamos convencidos de que todo seguirá quedando en simple verba. El sistema se las tendrá que arreglar por las suyas, como pueda, metiéndole garra y esfuerzo a cualquier idea potable para colocarlo en un escalón superior. El que merece y posee en todo país venturoso, siendo uno de los ejes de los mercados de capitales. Aquí es simple rulemán olvidado, de un engranaje que no lo tiene en consideración. Son opiniones...
Y justamente el tal día de las pymes el mercado se descolgó con un volumen para poner en un marco, como para entusiasmar a los recién arribados y tentar a que muchos otros se agreguen. Es una buena senda la que se abre -a puro machete en la selva- y si las sociedades medianas que ingresan resultan bien potables y atractivas, surgirá sola la conveniencia de doble mano entre el sistema y las empresas, necesitadas de capital casi sin costo.
Lo mejor de tal rueda, más allá del volumen global, nos pareció que era otro aspecto: el hecho de no haber sido causado por la dependencia de Tenaris, sino derramado por varias plazas. Interesante.