12 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Corrieron apenas dos semanas, a los inversores de la región les habrá parecido dos meses, cuanto menos. En la sesión del miércoles, momento de rebotes parciales, había que escuchar cosas como «lo de Venezuela duró solamente un día». Un golpe al dirigismo absoluto, una jugada de Chávez que -seguramente- debe buscar imitadores entre poblaciones muy afectas a aplaudir semejantes regímenes mientras no los viven en carne propia. Una indudable conmoción para toda la región. Y se dice que el efecto apenas dura un día. Vaya, que son cada vez más rápidos los señores operadores, como para echarles tierra a los asuntos y procurar que todo siga como si eso no existiera. Muchas veces no es tan simple la labor de limpiar y encaminar a un mercado, después que se salió de la senda. Habrá que esperar ruedas venideras para comprobar si realmente se ha suturado la brecha.

Hay demasiadas cuestiones en danza y todas ellas son capaces de desestabilizar la precariedad de convicciones en que se desempeñan las tendencias. Golpe a golpe, inquietud tras inquietud, cada índice debe además cargar con los asuntos internos de su país. Y entre nosotros, con efectos que se verán más adelante, están las nuevas distorsiones sobre los costos con los aumentos tarifarios confirmados.  

La inflación en nuestro medio hace recordar a la época de los distintos mercados para el dólar. Hay una «inflación oficial» (la que les sigue sirviendo a casi todos los que corren ciertos riesgos, por distintos intereses en juego) y existe ya otra instalada y que cunde entre las personas que visitan puestos de venta: es «inflación paralela». Y, como en tiempos del dólar doble, las autoridades seguirán insistiendo con una valuación en la que casi nadie cree. Mientras que la «paralela» tendrá que hacerse presente, cada vez con mayor fuerza y presiones. He ahí a uno de los peores enemigos del año, acechante y hasta estimulado por medidas que van en su favor y no con la tarea de doblegarlo.

Habrá que esperar un par de trimestres y percibir qué sucede con los precios y con los balances empresariales. Si los segundos asumen la erosión de márgenes, deglutiendo el incremento de insumos y materias primas, tendrán que mostrar beneficios cada vez más flacos.

Si, por el contrario, las vallas se comienzan a saltar para protegerse de la pérdida, la « inflación paralela», de la que se habla en pasillos y en viviendas aunque se imprima otra, irá saliendo a la superficie sin remedio. Chávez, su explosiva estrategia para ser el «macho» de América, sirven por un tiempito para encubrir problemáticas que tenemos enquistadas aquí mismo.

El año 2007 ha mostrado ya su primera faceta y no promete ser ejercicio sencillo. Todo lo contrario.

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