30 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Algo sucedió, que forma parte de la clásica historia del país... donde las cuestiones salen a la luz unos cuantos años después. Justamente, cuando los principales protagonistas han perdido su poder. Pero es que «algo» debió suceder que provocara el vuelco total, acerca del tema de las jubilaciones. Dos días antes, se hablaba del incremento en los aportes hacia las AFJP. Hasta se daban detalles y una escala donde se accedería en dos veces a recobrar aquel 11% de los salarios que fue cambiado por Cavallo. También, en semanas previas se mencionaban las obras públicas donde irían a participar las arcas de tales entidades.

Y de pronto, de la noche a la mañana -casi nunca tan literal la expresión-, apareció en los medios esa salida brutal del gobierno contra las AFJP, hasta tocando el tema de los honorarios que siempre se venía soslayando. Formando parte de un misil que iría a partirlas por el medio, con la propuesta estatal de recuperar afiliados para las cajas públicas. Y promover un éxodo con todo tipo de anuncios y demostraciones. ¿Qué sucedió, de un pasaje al otro? O sería una estrategia de hacerlos sentir cómodos para salirles de inmediato con el puñal por la espalda...

Quizá, salvo versiones de pasillo de algún administrador profundamente resentido, esto no llegará a saberse -realmente, cómo fue-en estos tiempos. Hay demasiado temor a desafiar al soberano y casi todo han admitido mansamente las entidades: con tal de no perder del todo el suculento negocio que hicieron en más de una década. (El ejemplo Coto es demasiado fuerte y muy presente, como para desoírlo: conviene ser un convertido vigente, que un disidente acosado...)  


Hay quienes aseguran que -efectivamente- las tentaciones puestas en juego por el gobierno, y la curiosa pérdida de memoria que solemos tener los argentinos, dispararán una corrida de vuelta hacia la jubilación estatal.

Puede que después de haber instrumentado con gran osadía un ingreso masivo a la jubilación, de semi o de no aportantes al sistema, algunas hicieran la proyección de ello en función de la base activa: para poder sostener semejante peso de erogaciones. Y ante esto, que la fórmula debía ser recapturar aportes apuntándole directamente a la jubilación «privada».

Lo que ocurra después con aquellos que vuelvan, en todo caso, será problema de futuros gobernantes. Un sistema donde «todos ponen», en una masa que no distingue nada, que no propone rentabilidad ni inversiones para hacer crecer lo aportado. Y que se resume en cada quien -al jubilarse- recibiendo lo que se le puede dar en cada ciclo del país y su economía. Es evidente que el de AFJP es otro sector de los que han caído en desgracia con el poder. Más allá de si se lo merecía (y puede que sí).

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