No es para confrontar, ni para criticar la convocatoria en sí efectuada por la CNV y llevada a cabo días atrás, en la Bolsa de Comercio. Decíamos que nos había parecido útil que exista un foro conformado por entidades del sistema y funcionarios extramuros, para primero diagnosticar los males que nos aquejan y -de inmediato-lanzar posibles incentivos, concretos, eficaces, que demuestren que en el país se considera como necesario poseer un mercado bursátil mucho más fuerte, más líquido, más interesante para aceptar el desaparecido «ahorro público». Como ya somos veteranos viajeros de la actividad, hemos visto el proceso de erosión y el modo en que lo desértico iba ganando terreno. Pero, el primer punto es saber de qué Bolsa están hablando los convocados y de qué mercado hablamos nosotros. Porque seguro que hay quienes ven todo mejor, en función de la presencia de títulos de deuda, públicos y privados, o de variedades incorporadas como el segmento de los «cheques diferidos», el fluir de los «fideicomisos», u otras especies que viven bajo el mismo techo.
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Lo que predicamos va dirigido al sector accionario en especial, al riesgo puro, a lo que creemos como esencia bursátil y sin parentescos con lo financiero. Y está bien que convivan los negocios y las variantes, lo malo es cuando unos arrinconan a los otros y lo dejan como ahora -desde hace mucho-con unas migajas de participación sobre los totales -menos de 10%, hasta máximo de 15% diario-y retratando la vieja sentencia: no te morirás, pero te irás secando...
Por las expresiones que leímos, de los expositores, creemos que también ellos se referían a la Bolsa de base, a la nuestra, a la que debe ser columna y es decorado. Y a ellos es que les decimos, con todo respeto, que el sistema ya no está para frases de molde, o enunciados vagos y generales. Porque son muchas décadas de recitados y el resultado es que -por si no lo sabenestamos entre los últimos recintos de la región. Un lugar inimaginable, cuando hace unas décadas se lucha palmo a palmo contra las Bolsas de San Pablo y Rio, que después se unieron. El diagnóstico salta a la vista, es tan evidente que no hay que perder tiempo en descubrirlo. (Y si la propia CNV convocó a este tipo de reuniones, es el mayor testimonio de ello.)
El asunto no luce tan fácil, como para tomar medidas y plasmarlas sin problemas. Eso es cierto. Existe una madeja, como para que se deje vegetando al mercado accionario y que no resulte competidor del escaso capital de riesgo que circula. No lo dirían abiertamente, pero otros sectores se encargarían de torpedear ideas que puedan revivir demasiado -y devolverle atracción y popularidada lo accionario. Lo malo es que en la nave bursátil viaja un «octavo pasajero» (si recuerda «Alien», lo sabrá).
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