El Fondo Monetario, bastante devaluado en estos tiempos y -seguramente-pagando alto precio por haberse apartado progresivamente del espíritu y marco con que fuera creado, tanto como para ocupar algunos titulares en el mundo, también lanzó hace unos días su sentencia: "Las pérdidas de la Bolsa china no afectarán la economía mundial...". Una a una, vamos registrando las diversas opiniones de estos momentos, venga de privados o de organismos, o bien de personajes individuales. En algún momento, llegará el tiempo de hacer revisionismo, según sigan los mercados y sus aconteceres.
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Donde falla -a nuestro juicio- el razonamiento, es que no se produce un efecto directo, salvo excepciones muy renombradas y escasas, del derrumbe de un mercado y su contagio a las economías. Porque lo que se genera primero es el instinto de conservación de las personas, lo que lleva a aferrarse a lo suyo y no arriesgarlo en los que contemplan una caída. Mientras los que están adentro, brindan el dantesco espectáculo de masacrarse por alcanzar la salida y rescatar parte de lo expuesto. Solamente con que se produzca una ola temerosa, esto comienza a afectar a la economía real. También, hay que precisar a qué se refiere cada observador cuando habla de "pérdidas" en un mercado (en este caso, China). Si se trata de sesgos de corrección, graduados, a nadie se le ocurre que trascenderá demasiado lo bursátil, o lo financiero de primera fila. El asunto es si se trata de lo que se evita hablar, referido a una «burbuja» estallando. Quizás, en tal ejemplo, tendremos que ver a los que descaradamente digan que: «no imaginamos que se trataba de un derrumbe», para dar excusas oportunas...
Por otra parte, recogemos también opiniones de los que se denominan "estrategas" en esta época (antes, eran simplemente analistas) y de la afamada casa "Citigroup".
Insistiendo con el "valor atractivo" de las acciones y en base a que "los rendimientos de los bonos no han subido lo suficiente como para reducir la demanda de acciones". Ellos opinan que el rinde del bono del Tesoro -a 10 años-no arribará a 5,5%, una marca que sí podría afectar a los títulos privados. En este caso, se ignora qué sucede con las expectativas racionales de los inversores de todo tipo y con la tendencia que se cree interpretar. Si se piensa, en mayoría, que la tendencia puede llevar al peligro mayor: lo que realiza el inversor -y más todavía del tipo de cartera como la de ésta entidades ir saliendo de posiciones bastante antes, no cuando el hecho se concreta. Digamos, si el tal bono accede a esa tasa, al instante de hacerlo ya muchos estarán afuera. Resulta una selva mediática y globalizada, el contexto de los mercados modernos. Y el tiempo dirá...
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