ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

30 de julio 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Muchas veces dudamos de nuestra idoneidad cuando se trata de juzgar movimientos, hechos con reflejo en lo bursátil, inclusive cuando se trate de -simplemente- poder transmitirle al lector opiniones certeras, acerca del desarrollo de una rueda. Pero, después de todo, ¿hasta dónde puede hablarse de idoneidad, al estar dentro de una actividad que no se sujeta a nada fijo y que es sensible a todo? Sin embargo, hallamos consuelo cuando asistimos a opiniones que rayan la ignorancia total, aunque los medios se encarguen de dispersarla. Y en la noche del terrible jueves pasado, se repetía desde un noticiario que «dicen los analistas que el mercado local bajó mucho, porque se vio afectado por declaraciones de Kirchner sobre fondos de inversión».

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Un disparate, estando a la vista -como pocas veces- que el aluvión bajista había principiado en el Dow Jones y que se había propagado por toda la región, casi con similar intensidad. Además... que el mercado se hubiera tomado de esa jocosa trama que quiso instalar nuestro presidente, solamente apta para fanáticos o para gente desorientada, sería terrible. Algo que ya había mencionado en España la señora Cristina de Kirchner, tomó más cuerpo -como si el argumento gustara- al tocar el señor Néstor Kirchner el asunto del INDEC. Un sainete que constó de un primer acto, donde se dio absoluta confianza a los índices que se difunden. Un segundo acto donde se instaló a los «villanos», que resultan los que venden bonos y compran dólares. Un tercer acto, completando esa suerte de «campaña sucia» que tanto gustan invocar, de donde los intereses en que los bonos por CER suben (aquí empalmó con lo dicho en España) hacen que las entidades de carteras de inversión impulsen la inflación, para favorecerse.


Tal lo descripto, sería una terrible organización siniestra, capaz de cubrir con su capacidad de acción a productores de bienes y vendedores de los mismos, obligando a que los precios se marquen más arriba en los comercios. Casi como si estuviera un Bin Laden de las finanzas complotando para hacer creer a la población que los precios de la economía son más altos que lo que acusa el INDEC. Y, de paso, las permanentes manifestaciones de los propios empleados del organismo, deberían resultar obra de aquellos mismos interesados en ganar con los bonos: o los empleados del INDEC serían víctimas de los efectos del alcohol, o estimulantes en dosis desaconsejadas. ¿Cómo se puede creer que se nieguen hasta las evidencias, palpables, ya por todos reconocidas y con semejantes desparpajo? Respuesta única: cuando uno es el Poder Ejecutivo, puede decir lo que le venga en gana. Que le crean, es otra cosa.

Pero, así estamos y así vamos. Y encima con lecturas de mercado que relacionan causa y efecto de una baja, que estaban tan fáciles de determinar: y ¡eran otras!

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias