20 de agosto 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Pero no era que, según los «entendidos», lo que sucediera en los mercados no afectaría la que llaman economía real?

Bueno, otra vez se tuvo que demostrar que siempre los sucesos que tienen que ver con los activos de riesgo -siendo de cierta gravedad- contagian e impactan al conjunto económico. Sólo con que las personas, aunque estén lejos de la inversión, adviertan que un índice se desploma, acatan el principio de supervivencia, de aversión al riesgo, y restringen sus movimientos de consumo. Con lo cual producen la contracción del circuito, al tiempo que las necesidades del sistema financiero obligan a subas en el costo del dinero y contribuyen a la contracción. La palpable demostración es que la Reserva Federal, tan paralizada estaba, salió a la palestra el viernes y anunció una primera rebaja de tasas (que tiene que ver con la liquidez bancaria, por ahora). El mensaje enviado a los operadores y público manifiesta qué lejos estaban de saber medir las consecuencias de lo que se vino y hubo aparición apresurada del viernes. Porque dice: «Las condiciones de los mercados financieros se han deteriorado y el ajuste de las condiciones del crédito y el aumento de las incertidumbres tienen el potencial de restringir el crecimiento económico en el futuro...».

Con lo que, explícitamente, se comenta que el huracán no quedaba aislado sino que iba a pegarle a la economía.


Tan lejanos de la realidad parecen vivir en la Fed como nuestros gobernantes -con Kirchner a la cabeza-, que mencionaban que no había crisis de energía, que los cortes no iban a afectar la producción, y resultó que la industria de base, el acero, confirmó una rebaja de nada menos que 26% en lo producido, durante el mes anterior.

También nuestro Presidente salió a tratar de pasar por bueno el momento -ignorando el desastre sobre nuestra Bolsa- y vocear que estamos como « blindados», con efectos que no nos alcanzan. Claro, si ya los bonos argentinos no eran activos competitivos en ninguna cartera del mundo (salvo en la de Chávez y hasta ya con reducciones) y los papeles accionarios de Buenos Aires resultaron los únicos regionales que vinieron marchando en negativo a lo largo del año, ¿cuál podía ser el perjuicio? Si ya con todo lo nuestro estábamos condenando a nuestros papeles. Y estando al margen casi del exterior -aisladosesto resultaba como un blindaje «por ausencia».

Y sin embargo ligaron duro los papeles locales, basta observar el desplome que se vino soportando.

En la teoría -que expusimos- sobre que los «muchachos» de Wall Street estaban presionando para lograr la baja de tasas, todavía la meta no se logró. Por lo cual no confiaríamos demasiado en que el repunte del viernes sea punto inicial de la mejora extendida. Y si llega otra recaída, entonces todo puede que obligue a concretar el deseo. (Más, con una Fed tan liviana.)

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