«El dinero siempre es el mismo. Lo único que cambia son los bolsillos...» Está bien. Más allá de ser ingenioso para graficar el mercado, una buena porción de ello tiende a ser cierto. Lo que falla es que si se lo toma sin las debidas precauciones, algún novato puede suponer que siempre las ganancias de unos son las pérdidas de los otros. Y si esto funcionara de manera terminante, no existiría el principio del crecimiento en el mercado. Pero, está bien. No vale discutirlo mucho, además es apropiado para el momento que se vive y donde se habrá producido una enorme trasvación de fondos, en los recintos que actúan de verdad y con mucho volumen, con una masa que quedó perdidosa -sin salir a tiempo-y otra que supo anticipar lo que se venía. Para hoy y como si se tratara del «Día D», del desembarco en Normandía, lo mediático le ha dado tanto artículo al martes 18 de setiembre y lo que decida la Reserva Federal: que genera gran suspenso saber qué sucederá con el día 19, una vez a la vista lo resuelto.
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La hipótesis de mínima -la que casi no tiene votos-es que Bernanke y sus coequipers dejen todo como está: (menudo revuelo se armaría en la rueda siguiente). Más todavía cuando salta a la vista que lo hecho en la semana anterior, con el saldo positivo del Dow Jones, ya contuvo un «gasto a cuenta». El clásico principio del adelanto en los mercados. Donde se va « descontando» ya una porción de la noticia por llegar, a la que se considera casi segura. Esto le resta potencia a la aparición de cuerpo presente de tal noticia -como la baja de tasas-y no es la primera vez que se cumplió aquello de: «comprar con el rumor y vender con la noticia». También dependerá, y mucho, del número que coloca la Fed en la rebaja -si es que lo coloca-para que esto inflame en más, o en menos, el supuesto entusiasmo posterior.
... Y si todo esto se pudiera desarmar de modo tan sencillo, con un retoque, qué fácil sería la economía en el mundo. No se puede sintetizar la cuestión a lo que se les ocurra realizar a operadores bursátiles, porque esto viene del contexto, de realidad mucho más delicada que una baja de índices accionarios. ¿Y después de la rebaja, qué es lo que queda como expectativa? Otro asunto, capaz de originar un «show» breve y que al volver a la realidad del conflicto, las preocupaciones vuelvan a ocupar las mentes de la inversión en Bolsa.
Hoy resultará una fecha especial, la más apasionante del año, de esto no quedan dudas. Pero habrá que dejar correr un poco de agua bajo los puentes, antes de atreverse a cruzar un río que seguirá muy bravo en sus corrientes. El que se haya quedado navegando será el que posea el mayor tenor de adrenalina por lo que se anuncie. Y el que se puso a salvo antes, mirando desde la orilla, deberá sopesar muy bien lo que intente ahora. Parece.
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