En verdad, no queda mucho que pueda ser de utilidad de la nota realizada a Warren Buffet por la CNBC. En principio, hay que dar por sentado que ninguno de los grandes operadores de la historia de mercados habrá de revelar aquello que la gente sueña con obtener, una suerte de elixir, de llave maestra, que convierta a cualquier persona común en un potentado y rey de las finanzas. Pero también es cierto que otras personalidades aportaron ciertas señales valiosas, para conducirse en el mercado ante ciertas situaciones puntuales. Y de tal lectura, un inversor o alguien que pretenda entender un poco más del intrincado juego del dinero podría extraer algunos principios valiosos. En la medida en que casi todos coincidan en ciertas leyes básicas, éstas se convierten en un buen extracto y como para darle valor de «leyes de oro».
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En el caso de Buffet, lo que se ha querido dispersar como un consejo -obra mediática-es solamente parte de un show. Que se refiere a que «su primera acción la compró antes de los once años...». Gracias a Dios, pensamos, que ni nosotros, ni nuestros hijos, pasamos por semejante estupidez: a esa edad, simplemente, se debe aprovechar a pleno el maravilloso mundo de la infancia.
Y, además, si alguien cree que hay que empezar a componer música a los siete años para convertirse en un Mozart, se olvida de lo esencial, el toque del genio.
... Pobre, Warren Buffet -con toda su fortuna-si es que eso le tocó por infancia. Otros dirán: «Qué lástima, hubiera empezado yo a los once años con las acciones». (Detalle: no hubiera sido un Warren Buffet, quédese tranquilo.) Todo lo demás en la nota, que se presenta como una serie de consejos a seguir, es sólo un relato sobre el modo de vivir de este magnate de las finanzas. Y no posee ningún valor universal, solamente la descripción de qué cosas le gusta hacer en su vida doméstica. Si alguien quiere captar facetas más valiosas de alguien que sí puede ser un consejero, o referente, mejor que adquiera el libro referido al Buffet más interesante (y que deriva de la escuela de Graham, al que -cortando camino-habría que leer primero).
Pero lo dejamos al potentado en su mansión y veníamos al ámbito local. Donde recibimos otros de los trabajos editados de nuestra permanente -y muy apreciada-amiga, la doctora Ana Verchiki. Con seguridad, un alto valor de nuestra comunidad bursátil, e incansable estudiosa de estos temas. Extensa y relevante su trayectoria, y trabajos sobre mercados, ahora se publicó una conferencia de ella y referida a «Nuevos mercados abiertos de capitales» (esto fue brindado en sesión pública, de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires) y siempre nos sirve de nutriente. Nos preguntamos si ya no es hora de que el sistema bursátil le realice un tan merecido homenaje, por todo lo que aportó a la mejor comprensión de estos temas. Será justicia.