2 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Cara y seca del último día de abril en la región. Por una parte surgía con gran espuma la Bolsa de San Pablo, rematando su faena mensual con más de 6% de incremento. Con ello, elevando la suma del período hasta más de 11% de utilidad. Esta vez no era por un pozo petrolero, que resultó otra de las grandes noticias para Brasil (que viene en gran «racha» favorable), sino porque se ubica a partir de ahora en el mejor momento histórico, al recibir una suba de calificación de riesgo, a un «BBB», situándolo en la primera instancia para ser «grado de inversión». Mientras esto sucedía en el vecindario Mercosur, a la vuelta de nuestra esquina, por aquí se volvía a estar con el corazón en la boca. Y el cuello bajo la guillotina del juez Thomas Griesa -de Nueva York- el que está desatando una extraña madeja de actuaciones poco claras, llevadas adelante por nuestro país y respecto de papeles de la deuda. Por allí mostró su «enojo con los abogados argentinos, porque con el nivel de reservas y superávit que tiene la Argentina podrían hacer una propuesta para superar la situación...». Tanto alardear y ufanarse de cifras, y de crecimiento, como para que nadie entienda -además de los acreedores- a qué sigue jugando nuestro gobierno, sin responder a los compromisos. Si este juez recordara que, año tras año, se continúa sancionando la «emergencia económica» para proseguir brindando plenos poderes al ejecutivo desistiría de querer interpretar nada. Lo incomprensible de adentro, también se traslada afuera...

Yendo a lo bursátil y lo que deriva del «cara y seca», entre nosotros y Brasil, ciertamente que resulta un tremendo pelotazo en contra el que ahora se deberá asimilar. Porque, justamente, toma al contexto del Merval plagado de problemas e incertidumbres. Mientras el Bovespa ve su camino cubierto de más rosas y al notificarse en alza la calificación de deuda habilita a que más capitales decidan por el ingreso al mercado vecino. El que, de paso, puede actuar de aspiradora para nuestros propios recursos.

Cierto que no es envidiar al vecino, el camino para lograr nuestro propio bienestar. Pero, hay que estar completamente seguros que ahora hay un competidor pegado a nosotros, que ya nos saca kilómetros de ventaja. Se puede creer -en tren de consuelo-que la puerta está a favor de Brasil -en todo- y que a nosotros nos persigue la «malaria». Facilismo que solamente un crédulo puede digerir, o un fanático de la gestión local, porque resulta mucho más racional que, habiendo oportunidades para todos en este ciclo que se vino dando, ellos hicieron las cosas bien, mientras nosotros nos construimos la propia teleraña de problemas, hasta quedar atrapados. Triste.

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