Y seguimos asistiendo a la moda de la «empresa estatal», con largas peroratas entre legisladores, gremios, amigos y favorecedores de una «otra posición y donde lo esencial, sigue siendo invisible a los ojos. Los proyectos se han multiplicado, todos quieren presentar la gran solución para Aerolíneas y, acaso, soñando con su «bronce» que nunca llegará. Y se van por las ramas, inclusive la oposición que arenga en pedidos de controles, de transparencias, aunque con destino más hacia develar el pasado que a poder preservar el futuro. De lo último que se leyó, aparece la idea de quitar la cláusula que permitiría «reprivatizar» la empresa nuevamente, en un momento dado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De todos modos, vista las promesas sobre el Correo, o lo siguiente de Aguas Argentinas, una vez que se forja allí adentro un frente político-gremial, la cláusula queda como letra muerta. Si bien de entrada se quiere tranquilizar a la opinión pública, diciendo que tal empresa será luego licitada nuevamente. Y dan vueltas y más vueltas, eludiendo lo que es el proyecto más simple -y el único eficaz- de proponer que tanto Aerolíneas, como las anteriores, si es que permanecerán como estatales (lo mejor sería que, al menos, fueran de capital «mixto») que sean colocadas en la Bolsa de Comercio. No por lo que se puedan cotizar, sino -esencial- para poseer el mejor de los controles y transparencia de gestión: el régimen al que está sometida una «sociedad anónima» cotizante. Balances trimestrales, balance general, deber de informar de todo hecho de cierta trascendencia y en forma casi inmediata. A partir de tal envío periódico, a la Comisión de Valores, y a la Bolsa de Comercio, la dispersión de la información que realizan los medios de difusión. Y el tener a los directivos bajo vigilancia permanente, no porque pueda haber corrupción -que suele haberla- sino también para que el gobierno pueda tomar medidas frente a una mala gestión, administración de los bienes públicos.
Lo de «empresa mixta», para que no se alarmen los fanáticos del oficialismo, no es una idea ajena a lo que dicen seguir y profesar: entre las primeras medidas de Juan D. Perón, al llegar al poder, estuvo y se puso en marcha el mecanismo de la empresa de capital mixto. Después, claro, se lo tragó el populismo y pasó al régimen solamente estatal habilitando a todo tipo de desvíos.
Es casi imposible que se proponga desde el oficialismo la idea de ir a la Bolsa, pero sí podrían unirse ciertas fuerzas que están discutiendo proyectos para promover tal tipo de sanidad y de preservación de esos bienes, sin tener que formar ningún organismo extra. Ya todo está hecho. Y funciona bien.
Dejá tu comentario