6 de abril 2006 - 00:00

"De King Kong a la mona Chita"

Carlos Tomada
Carlos Tomada
«Llegó hecho un King Kong y salió convertido en la mona Chita», se burló anoche un colega sindical de la metamorfosis que se verificó en Hugo Moyano, ayer, en la Casa Rosada. El camionero ocupó allí el banquillo que, en otro momento, le ofrecieron al supermercadista Alfredo Coto o al doctor Eduardo Lorenzo, «Borocotó». La misma escenografía, sólo que ahora el lugar de Alberto Fernández lo ocupó Carlos Tomada, el ministro de Trabajo.

Sus compañeros más cercanos sabían con qué expectativas había llegado Moyano a la sede del gobierno. Tenía pendiente una incorporación a los salarios básicos del convenio de los camioneros una suma fija de $ 260. Además, reclamaba 28% de incremento adicional. Su hijo Pablo había amenazado con un paro general para la semana próxima.

Pero Kirchner tenía otros números y otros métodos. Una vez que se liquidó la entrevista con la conducción de la CGT, el Presidente separó a Moyano y le hizo notar, con pocas palabras, que no le había cedido todo lo que le cedió hasta ahora para que siga presentándose como un sindicalista combativo. El camionero es, de hecho, un funcionario del gobierno. Con todo lo que esto significa en un país en el cual «en vez de haber adversarios y leales, como antes, hay enemigos y esclavos», como reflexionó otro dirigente sindical ayer, después de ver la conferencia de prensa del secretario de la CGT.

Kirchner maltrató a Moyano en la entrevista que mantuvieron a solas. Y también en el formato del acuerdo, que se anunció sobre un papel en blanco. Es decir, sin los porcentajes del entendimiento, que se fijaron más tarde, lejos de las cámaras de TV. Para la presentación ante el periodismo, el camionero también recibió una instrucción que cumplió al pie de la letra: debió aclarar que es él, no su hijo, quien maneja el gremio. Kirchner no quiere que el clima sindical dependa de los arrebatos de Pablo Moyano, cuando la «banelco» está a nombre de su padre: fue a él que le dieron la Subsecretaría de Transportes, el manejo de la «caja» sindical de la Administraciónde Programas Especiales,la exención impositivapara las empresas que contraten con su gremio, el subsidio para que la obra social de Camioneros entregue una libreta sanitaria en nombre del Estado, la presidencia de la Comisión de Asuntos Laborales de Diputados, 5% de las acciones del Ferrocarril Belgrano y una fenomenal injerencia en el reparto de 90 millones de pesos mensuales de subsidios al transporte de cargas. «Hay un momento en que los sindicalistas debemos elegir entre el gremio y los amigos del poder; Moyano ya eligió», comentó a este diario uno de los colegas del secretario general. Es cierto, el camionero es equivalente a un ministro.

Por eso, un rato más tarde del anuncio junto a Tomada, los $ 260 seguirían siendo no remunerativos y el 28% reclamado se achicaría a 19%: 10% inmediato y 9% diferido a julio. No debería sorprender: Kirchner se había mostrado bastante eficiente en el control de otros precios, desde las tarifas hasta la mercadería de los supermercados, como para no poder ponerle un tope al de los salarios, cuando eso depende de alguien que, a fuerza de recibir prebendas, se convirtió en empleado.

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