El escenario energético a nivel mundial está en una situación compleja. El cambio climático, la guerra Rusia-Ucrania, y el agotamiento inexorable de los combustibles fósiles, sumado a la necesidad de un cambio hacia energías más limpias, está llevando a un replanteo del uso de la energía en todos los rubros y ámbitos de la vida. Así, la búsqueda de la eficiencia energética resulta inevitable.
La domótica se convirtió a una valiosa alternativa que redunda en el bienestar y la seguridad de los usuarios y consumidores en el ámbito de sus hogares y lugares de trabajo y tránsito diario. Estamos hablando del conjunto de tecnologías que permiten la automatización de los sistemas en una casa o edificio. Esto incluye desde la seguridad hasta la iluminación, pasando por la climatización y la gestión sustentable de la energía que se consume.
Los sistemas de domótica permiten a los propietarios controlar el consumo de energía en su hogar o edificio, lo que puede reducir significativamente los costos de energía. Por ejemplo, los termostatos inteligentes pueden aprender los patrones de uso y ajustar la temperatura de la casa de forma automática, lo que reduce el consumo innecesario de energía.
Por supuesto, que a veces requiere una inversión importante de dinero, pero si se realiza desde la construcción, la amortización en el ahorro de energía, que cada vez será más costosa, es altamente redituable. Y lo sustancial en esta cuestión, es que la industria nacional está capacitada para afrontar este desafío. Al respecto, José Tamborenea, presidente de CADIEEL, coorganizadora de BIEL Light + Building Buenos Aires, indicó: “La industria argentina en los últimos años ha realizado importantes inversiones logrando avances tecnológicos, lo cual es muy destacable teniendo en cuenta que los productos de calidad impactan en la eficiencia energética y también en el consumo”.
Además de la eficiencia energética, la domótica también puede mejorar la seguridad de un hogar o edificio. Los sistemas de seguridad inteligentes, como cámaras de vigilancia y alarmas conectadas a la red, permiten a los propietarios mantener bajo control sus propiedades en todo momento. Estos sistemas también pueden alertar a los propietarios si hay algún problema, como un intruso o una fuga de agua, lo que puede ayudar a prevenir daños costosos.
Un sistema de seguridad domótica combina sensores, conectividad e inteligencia artificial para prevenir desperfectos o escapes de gas, muy peligrosos tanto por el riesgo de inhalación como de explosión. En efecto, utilizando sensores de detección de fugas de gas o agua se automatiza el corte del suministro alertando a los usuarios mediante notificación.
Tanto la concienciación por parte de los ciudadanos, como el aumento de los precios de la electricidad y el gas, y la necesidad de mejorar la calidad de vida, están impulsando que cada día este tipo de preferencia gane espacio en el mercado.
A nivel de infraestructura pública, también es una tendencia considerable, ya que las ciudades concentran hasta el 65% del consumo de energía mundial, un dato que hace necesaria su mejora en eficiencia energética para cumplir con los objetivos de emisiones fijados a nivel global.
“Con el avance de la tecnología y los desarrollos en electrónica, cada vez son más las ciudades que se adaptan e incorporan sistemas inteligentes con sensores que se programan para responder a diferentes estímulos, tanto de los ciudadanos como condiciones climáticas, entre otros. Las “smart cities” se destacan por ser modernas, pero también por lograr disminuir el consumo de energía, cuidar el medio ambiente y lograr que las personas que viven en ellas puedan tener una calidad de vida superior”, expresó el presidente de CADIEEL, coorganizadora de BIEL Light + Building Buenos Aires.
Por este motivo, la rehabilitación energética de edificios públicos, tanto comerciales, como administrativos, es crítica para alcanzar la neutralidad climática, ya que estas grandes construcciones suponen hasta el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Una noticia reciente indica que la Isla Martín García, un enclave bonaerense en medio del Río de La Plata, constituyó un verdadero hito para su futuro: por primera vez tendrá electricidad durante las 24 horas del día, lo que le permitirá ofrecer mejores servicios turísticos a sus visitantes y más calidad de vida para sus habitantes. Se trata de un programa de eficiencia energética que incluye un parque solar con sistema híbrido de generación y que permitirá dar un salto de calidad al servicio eléctrico.
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