La frase «bailar con la más fea» no se le puede aplicar a Eugenio Díaz Bonilla. Ocurre que el representante de la Argentina en el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo no sólo debe defender los intereses del país en el organismo multilateral. Como si fuera poco trabajo explicar por qué la Argentina merece más crédito en medio del default, también tiene como misión representar nada menos que a Haití, que comparte el «asiento» con la Argentina. Haití decidió hace seis años que la mejor forma de ser representado en el BID era a través del asiento argentino, por lo que pasó a convertirse en el segundo más importante en derecho a voto detrás de los Estados Unidos. El « asiento» argentino suma 10,9% de votos propios y otro 0,8% de Haití.
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Pero quizás el dato más sorprendente es el crédito que consiguió Díaz Bonilla para la nación más pobre del continente. El BID le aprobó en noviembre un préstamo de u$s 400 millones, una fortuna para un país de tan pobres ingresos. Informate más
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