Con todo, en fuentes de la Secretaría de Energía se cree que los riesgos para lo que queda del invierno son muy bajos, y que sólo si ocurriera un accidente o un imprevisto, podría haber dificultades de gas. Para el invierno próximo, en cambio, el pronóstico es menos optimista: hay temor por la falta de ampliación de la capacidad de transporte en los últimos dos años, y también por la disminución de las inversiones en yacimientos gasíferos, debido al congelamiento de las tarifas del transporte y del precio del fluido.
En los siete primeros meses de este año, la demanda de gas creció 5% en total en el país, pero la de la industria tuvo una suba de 12,5%, mientras el consumo de GNC se incrementó 33,2%, considerando en este caso sólo los seis primeros meses del año con respecto a igual lapso del año anterior. En tanto, el consumo residencial bajó 2,1% en el primer semestre y el de las usinas 10% en el mismo período, debido a los cortes de suministro.
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