Demoran reelección de Moyano a la espera de asegurar apoyo
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Moyano en problemas. Trabas en la confección de listas podrían postergar fecha del congreso donde esperaba ser reelecto.
Una, por ejemplo, fue la de fijar la fecha del congreso para el 8 de julio a pesar de que «gordos» y «líberos» preferían patear para más adelante esa cumbre. Pero en una charla en Obras Sanitarias, con José Luis Lingieri como anfitrión, se convino ese día peronista.
En rigor, el mayor éxito de esos encuentros fue que se rompió el clima hostil y la incomunicación que existía entre los distintos jefes. Sólo dos actores nunca se sentaron: el gastronómico Luis Barrionuevo y Carlos West Ocampo, «Carlín», de Sanidad. Pero entre ambos hay matices: Barrionuevo resiste, encerradoen su grupo de gremios,la nominación de Moyanoy pide la «unidad de la CGT» pero con otro secretario general. West Ocampo, puntal de los «gordos» acepta el acuerdo, pero no quiere verse con el caminero. Una cuestión de piel.
La interrupción del diálogo coincidió con una serie de hechos que enrarecieron el clima sindical. El más impactante fue la aparición en escena de Antonio Caló, jefe de la UOM, como potencial candidato paralelo a Moyano para la jefatura de la CGT.
Por radio, el metalúrgico hizo comentarios sinuosos que dieron lugar a la presunción de que estaba aceptando lo que tanto «gordos» como « independientes» y hasta el propio Barrionuevo vienen sugiriendo: que se postule para la secretaría general.
«Si los compañeros me lo proponen» dijo y abrió, en simultáneo, la puerta para ocupar la secretaria adjunta en la que Moyano quiere mantener a Lingieri, en teoría «líbero» pero en los hechos un moyanista más al que el no moyanismo acusa de «sindicalista empresario».
Rápido, Caló dijo que nunca se autopostuló pero, en rigor, acepto que está en carrera. Ese elemento contaminó una calma que venía a los tumbos. En medio, desde la UOM se habló de Enrique Salinas o Carlos Dansky como eventuales delegados metalúrgicos a la CGT.
¿Estalló la interna de los herederos de Lorenzo Miguel? En parte: alguna vez, Caló temió que los que lo empujaban para que vaya a la CGT en rigor querían « desplazarlo» de la jefatura de la UOM. Quizá no estaba -o está- del todo equivocado.
Esta semana las conversaciones seguirán dormidas: con Gerardo Martínez ( UOCRA) en Suiza, al igual que algunos operadores moyanistas, y Andrés Rodríguez a punto de salir del país, la mesa está incompleta y, sobre todo, émulos del gobierno y el campo, ambos sectores se resisten a hacer concesiones.



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