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Las supuestas irregularidades comprenderían también un descontrol en la emisión de créditos, sistemas de franquicias extendidos, venta de insumos hospitalarios, y compraventa de vales con distintos descuentos.
Algunas de las aparentes anomalías se habrían pronunciado en los últimos meses (precisamente después del «corralito») cuando miles de personas se adhirieron a los trueques por obvias razones de crisis económica. Sin embargo, muchas de las quejas y cuestionamientos datan de largo tiempo.
Ricardo Storgato, administrador de RGT, aseguró a este diario que «cobramos entrada en el marco de una Asociación Civil y esto no es tributable» y explicó que «50% de lo recaudado sirve para pagar gastos administrativos y el alquiler del predio». Y, los dispendios del Club han de ser elevados porque tienen una estructura financiera (administradores, economistas, contadores) que los sostiene y que funciona en 16 oficinas diferentes dentro de «La Bernalesa», que es el nodo Central de RGT. El otro 50% de lo recaudado, según Storgato, se utiliza para comprar alimentos básicos que los trocadores pueden adquirir con el comprobante del pago de la entrada, llamado «bono contribución» y que por lo tanto «vuelve a la Red».
Varios nodos adheridos a RGT denunciaron que no están llegando los tickets, a pesar de que siempre pagaron el porcentual correspondiente de las entradas por la franquicia; y que desaparecieron los tres fundadores de RGT justo en este momento. Según la Red Solidaria, Ravera, Covas y De Sanzo están en Europa; y otras versiones indicarían que «por mucho tiempo» RGT contestó en diálogo con
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