Ayer comenzó a regir oficialmente el Plan de Prevención contra la fiebre aftosa, anunciado la semana pasada por el SENASA. Sin embargo, la inoculación de animales se realiza, extraoficialmente, desde agosto pasado, cuando ingresó hacienda ilegal desde Paraguay, trasladando la enfermedad hacia otras regiones como General Villegas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde los organismos oficiales se les pidió discreción a los productores a fin de mantener el status sanitario de la Argentina y los mercados internacionales. Pero el número de animales enfermos va aumentando a medida que pasan los días y la falta de disponibilidad de vacunas desespera a los ganaderos.
Los productores esperan la auditoría prometida el viernes último por el SENASA, a fin de que se identifiquen las zonas afectadas, «ayer se registró un novillo con aftosa entre 52 animales que se enviaban a faena», indicó una productora de 30 de agosto, partido de Trenque Lauquen. María Guadalupe Zanguitu, delegada de la Sociedad Rural de 30 de agosto y productora lechera, admitía que «la responsabilidad no es sólo del SENASA, sino también de los productores que, aún teniendo conocimiento de la situación, seguían trasladando hacienda». De un total de 450.000 vacunos, Trenque Lauquen recibe aproximadamente 250.000 dosis de vacunas. Pero la gran preocupación es si van a disponer de suficientes dosis para la segunda aplicación -a los 21 días-y para la segunda tanda de inoculación, que se realiza luego de los 6 meses. Zanguitu señaló que en la zona «hay tambos con aftosa», que pueden llegar a provocar pérdidas de hasta 60% de la producción lechera y 30% de vacas.
El organismo que preside Víctor Machinea informó a los dirigentes de las cuatro entidades madres del campo que, a fin de mes habrá vacunas «para casos urgentes». En este contexto las autoridades del laboratorio Biogénesis -el único que fabrica las vacunas-indicaron a este diario que tiene una capacidad de producción es de 10 a 11 millones mensuales y que, posiblemente, se incrementaría hacia principios de abril. «Va a llevar dos meses obtener las dosis necesarias», se lamentaba ayer el presidente de Coninagro, Mario Reiteri.
Mientras, el virus se extiende y siguen surgiendo los focos de la epizootia. «El clima no ayudó en el último mes, ya que hubo pocas lluvias y mucho viento, que contribuye a la propagación de la enfermedad», decían los ganaderos. En tanto el director Regional del SENASA, Alejandro Rozas, informó que en la provincia de Formosa se comenzaba a vacunar un millón trescientas mil cabezas de ganado vacuno, aunque admitió que esta semana habría algunos problemas, que se superarían en los próximos 7 días.
Por su parte, el presidente de ChaFor, que nuclea a sociedades rurales de Chaco y Formosa, Ricardo Buryaile, aseguró que no se podía comenzar la campaña porque no había vacunas en existencia.
Rozas indicó asimismo que se firmarán convenios con la Sociedad Rural de Formosa para implementar el operativo, en el que se espera trabajen unos 200 vacunadores en toda la provincia.
Los animales vacunados serán identificados con una tarjeta plástica colocada en la oreja, y la vigilancia epidemiológica se hará con análisis de sangre, todo a cargo de la repartición. Buryaile por su parte insistió en que a los productores se les terminó el tiempo de las palabras y reclamó a las autoridades nacionales que se pase a los hechos para solucionar la crisis derivada de la reaparición de la enfermedad en el país. Por su parte el gobierno brasileño manifestó ayer que no está de acuerdo en realizar una nueva vacunación en masa para proteger a los animales contra la aftosa. Así lo afirmó en Porto Alegre el ministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes. De todos modos, Pratini de Moraes sostuvo que el gobierno autorizará esa medida si los productores agropecuarios y los técnicos del sector llegan a la conclusión de que la vacunación masiva es necesaria.
Dejá tu comentario