19 de agosto 2008 - 00:00

Deporte bursátil, el tiro al blanco

Deporte bursátil, el tiro al blanco
En las Olimpíadas de las finanzas, el inversor bursátil actual bien puede tener su deporte más afín: el tiro al blanco. No porque le resulte lo más entretenido, sino porque las circunstancias y el momento que se extiende, ya de modo fatídico, sobre el mercado dejan al tal «deporte», como la única posibilidad diaria de acertarle a un blanco y poder eludir la pérdida.

Hoy, hay jornada de descanso en la villa olímpica de Buenos Aires, la idea será esperar por un desarrollo poco perjudicial en el exterior y que pueda servir de incentivo, al reinicio de mañana. Venimos de dejar atrás un período que tuvo un plato fuerte, cuando se produjo el gran repunte de una sola rueda, pero que apenas habilitó para considerarlo como «rebote técnico» y, enseguida, se vio obturado por nuevas ventas aparecidas y una pronta deserción de la demanda. Que ya muestra las características de las tendencias flojas y las huellas que produce, en las fuerzas del mercado. Hoy en día, hay un tipo de comprador que se sabe en minoría y que impone sus reglas -el «dinero»- por sobre muchos otros que sólo tienen el «papel». Negativa a pagar más y manteniendo a la línea de precios siempre presionada, para poder hacer entrada en promedios acomodados.

  • Desinterés

  • La oferta no es demasiada, evidencia de que el mercado se ha visto disecado desde mucho tiempo a esta parte. Y hasta se dosifica la entrega, como para que no se continúen perforando nuevos pisos de valor. El otro mal que surge, cuando no se cuenta con perspectivas ciertas de un cambio de rumbo. Ver vulneradas marcas del índice de modo tan veloz, y casi sin oponer defensas, nos retrotajo a los «1.700» puntos: como si fuera un siguiente objetivo a derribar. Algo que era impredecible visto, desde unos meses antes, por más debilidad que se pudiera admitir. La confianza no se vende en grageas, obviedad que ni los gobernantes alcanzan a comprender. Y que el mercado recuerda a diario. La Bolsa, igual sueña.

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