Desafío del gobierno al FMI y bonistas: gastará u$s 500 millones de superávit
Néstor Kirchner está decidido a mantener su puja con el Fondo Monetario Internacional hasta donde lo crea necesario. El organismo, conocedor de que tanto este año como el próximo las metas de superávit fiscal comprometidas se superarán largamente, reclama que ese dinero excedente (aproximadamente $ 1.500 millones sobre un nivel pactado de $ 6.300 millones) se destine a restablecer la relación con los acreedores privados de la deuda en default. Pero el Presidente tiene otra cosa en mente y no prevé ni para 2003 ni para 2004 ningún pago a los bonistas, ni siquiera para apurar la salida de la cesación de pagos. Además, dio la orden al Ministerio de Economía para que ese dinero se destine a otros gastos, que van desde el adelanto del aguinaldo a estatales hasta la devolución del IVA a exportadores, pasando por cubrir baches por las liquidaciones tardías de los organismos financieros internacionales. La idea es que el superávit sea de sólo $ 6.300 millones, o acaso un poco más. La orden regirá también durante el primer semestre de 2004, cuando se avanzaría en la reducción del impuesto al cheque.
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Kirchner sabe, desde mediados de noviembre, que las cuentas que se manejan en el Ministerio de Economía superarán holgadamente las metas firmadas con el FMI. Para el 15 de noviembre, el Presidente tenía en su informe diario de ingresos y egresos de la Nación (que religiosamente le prepara jornada a jornada el secretario de Hacienda, Carlos Mosse) que la proyección aseguraba que 2,1% comprometido por la Nación de superávit primario podría transformarse sin mayores complicaciones en 2,3%. Son aproximadamente 1.000 millones de pesos más de saldo positivo. Hacia el 10 de diciembre esa cifra proyectada ya se había elevado en casi 1.500 millones de pesos, con lo cual el sobrecumplimiento se transformaba en más de 2,5%. Esa información también llegó a los técnicos del FMI encabezados por el responsable del caso argentino, John Thornton, que a su vez derivó la cifra a Washington hacia la sede del organismo. Cuando en las inmediaciones de la número dos del Fondo, Anne Krueger, se conoció el dato, comenzaron las presiones para que todo o parte de esos 1.500 millones de pesos (casi 500 millones de dólares) vayan de alguna manera a los acreedores financieros internacionales como gesto de buena voluntad. Las presiones incluso habrían superado los escritorios del Ministerio de Economía y llegaron hasta las inmediaciones del propio Presidente. Fue allí que Kirchner tomó dos decisiones: lanzar una embestida contra el FMI en la mismísima cumbre de jefes de Estado del Mercosur del 15 de diciembre en Montevideo, y dar luego la orden a Economía para que el superávit definitivo para este año no supere los 6.300 millones de pesos correspondientes comprometidos.
Ahora el destino del superávit primario extra que se generó este año ya está asignado. Entre estas asignaciones, hay tres conocidas: el incremento en 50 pesos para diciembre por única vez de los pagos a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de hogar (aguinaldo social), el aumento en el pago de las jubilaciones mínimas y el adelanto para diciembre del medio aguinaldo para los trabajadores de la administración pública nacional. Se aceleró además la devolución del IVA a los exportadores, que este mes tendrá un récord de más de 400 millones de pesos y derivará en que para 2004 el sector público esté por primera vez en muchos años al día en este capítulo. Incluso se prepara un informe para cuando se presenten los números finales de la recaudación de diciembre explicando que se trata de una medida extra para favorecer a los sectores exportadores.




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