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Fue intempestiva la decisión de retirarse del BoNY. Sencillamente vieron que había muchos riesgos (juicios, imagen, etc.) en la operación, y las comisiones que cobran son de entre 2 y 3 millones de dólares. Poco para ganar, y mucho para perder. Los ejecutivos de esa entidad ni siquiera asistieron a una reunión que estaba prevista en Manhattan el mismo jueves -estaban allí Leonardo Madcur y Sebastián Palla del equipo económico-, en donde se iban a definir detalles del inicio de la oferta. Informate más
• Con la renuncia del BoNY, Roberto Lavagna pierde por lo menos 30 días. Es lo que demorará seleccionar al reemplazante y que éste se ponga al tanto de los detalles legales de la operación. Amén del enésimo cambio que deberá introducirse en el prospecto en la SEC.
• No son muchas las opciones abiertas al equipo económico, y eso es lo más complicado. Muchos advierten que se repetirán las dificultades observadas a la hora de designar al sindicato de bancos encargados de diseñar la oferta junto con el gobierno. Nadie en ese momento quería ingresar con rechazo elevado a la oferta.
• Que comience la oferta en Buenos Aires y más tarde se haga en el exterior tiene una sólo complicación, y no menor: la prioridad que se iba a dar a los bonistas que primero acepten para elegir los bonos Par (sin quita y largo plazo). Se repite la estrategia del «corralito» de Lavagna: resolver el problema muy lentamente y en etapas.
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