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20 de agosto 2021 - 00:00

Los Money Markets cumplieron con estrategia oficial

El éxito de la colocación de deuda del miércoles, tiene un responsable. Tal como adelantó este diario, los principales interesados en la operación fueron esos fondos, quienes aceptaron entrar en la colocación estrella: una letra a tasa fija (Lede) con vencimiento a octubre y una tasa real frente a la inflación.

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Martín Guzmán. 

NA

El Gobierno cerró en esta semana una alianza particular, con uno de los sectores más flexibles, modernos y con mayor potencial de crecimiento de los últimos años: los Money Markets. Esto le permitió sostener exitosamente su estrategia “bilardista”, para mantener una tregua o alianza con los mercados financieros. Al menos en el corto plazo.

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El éxito de la colocación de deuda del miércoles, tiene un responsable. El interés en dejarse seducir de parte de los Fondos Comunes de Inversión Money Market y de abrir sus compuertas de financiamiento a las colocaciones a tasa de interés real para las variables de combinaciones de letras que posibilitó el flamante secretario de Finanzas, Rafael Brigo; le permitió al gobierno cerrar con éxito la operación. Y tal como adelantó este diario, los principales interesados en la operación fueron esos fondos; quienes aceptaron entrar en la colocación estrella: una letra a tasa fija (Lede) con vencimiento a octubre y una tasa real frente a la inflación.

Se comentaba ayer en los mercados que aproximadamente el 80% de esta colocación, fue absorbida por estos actores. La mitad de todo el dinero de las múltiples ofertas de papeles, fue tomada por un largo listado de FCI del tipo Money Markets (Mercado Pago, Uala, Wenance, Balanz, entre otros); los que, por su propia características de operatoria en el mercado financiero, aceptaron la invitación.

Se trata de fondos que trabajan en moneda local, ofrecen rescates de dinero de manera inmediata o de plazos breves, se presentan como alternativas a los bancos al brindar una liquidez extrema con los mismos servicios que las entidades tradicionales; pero con una operatoria global en cuanto a su propuesta. Respecto a las alternativas de inversión, ofrecen rescates de dinero de manera inmediata, brindan liquidez extrema y con horizontes de recuperación de 24 a 48 horas. Operan sobrevolando el mercado a modo dron; y, a veces, son calificados de meramente especulativos. Sin embargo, en tiempos de inflación de pocas concreciones de decisiones económicas de largo plazo (acuerdo con el FMI, Presupuesto 2020, dudas sobre la solidez de la coalición gobernante), resultan una elección potable de inversores de todo nivel; ya que también arman carteras particulares según el nivel de aporte de cada cuotapartista.

Llamados T + O, están altamente vinculadas con el dinero que se manejan dentro de las fintech, y tienen la característica de poder retirar la totalidad o parte de los fondos invertidos en cualquier momento; así como poder observar el incremento del dinero depositado de manera on line. Además de la inversión en el mercado de capitales en pesos, pueden usarse en cualquier momento para hacer compras, transferencias de dinero, pago de tarjetas de crédito o compras en efectivo vía QR. Dentro del oficialismo, especialmente el político, se consideró siempre un mal maridaje.

Se las consideró incluso como una mala señal política la de aceptarlos como actores centrales del mercado financiero local; al estar muy vinculados a la era macrista. Fue por iniciativa del ex presidente del BCRA Federico Sturzenegger y su número dos Lucas Llach, cuando se les permitió comenzar a operar. Sin embargo el tiempo, las obligaciones financieras y el neorealismo financiero del momento, provocaron que estas fintech se conviertan en el objeto del deseo y seducción del oficialismo; y que se les haya diseñado una colocación de deuda en letras para ocupar sus carteras de inversión.

Estos operadores demostraron profesionalismo y objetividad (y rencor negativo), aceptaron la invitación, y se convirtieron en los nuevos y potentes socios del estado en cuanto a sus emisiones de deuda en pesos. El momento más importante de la nueva relación entre el gobierno y las fintech se dio el martes de esta semana, cuando Martín Guzmán abrió el ministerio de Economía para recibir a Pierpaolo Barbieri, el fundador de Ualá, el séptimo unicornio argentino.

Según la información oficial “el presidente de Ualá le contó al ministro sobre la nueva ronda de inversión por 350 millones de dólares que está desarrollando la empresa, a través de la cual alcanzó una valuación de 2.450 millones de dólares” y “Guzmán felicitó a Ualá por la inversión y el crecimiento que la empresa está teniendo en la Argentina y en México”. Y, lo más importante de todo, “coincidieron en la importancia de la competencia en servicios financieros y la necesidad de garantizar un acceso universal que promueva la inclusión financiera y un desarrollo económico con igualdad de oportunidades”.

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