Diálogos en Wall Street
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo identifica como Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». Los temas centrales son: hasta cuándo va a seguir subiendo la Bolsa, el triunfo de Bush en las elecciones y la fuerte baja de las tasas de interés que impulsó Alan Greenspan.)
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Gordon Gekko: Ese es el escenario que termina ahora de redondearse. Pero el rally se adelantó. El Dow Jones cotizaba a 7.200 puntos cuando hablábamos de una probable reversión. Y, aun antes de concurrir a las urnas, el Dow ya había quebrado los 8.600...
P.: La pregunta es ésa. ¿Cuánto más combustible queda para alentar una suba?
G.G.: Todavía queda un resto. Pero tras subir 20% me parece que ya hemos recorrido la mayor parte del viaje...
P.: ¿Quizás ese resto alcance para superar los 9.000?
P.: El presidente Bush podía recuperar el control del Senado, usted lo mencionó, pero no se esperaba una victoria tan contundente.
G.G.: Después de todo, Bush llegó a la presidencia literalmente contando los votos de a uno. No se esperaba, sinceramente, que el Partido Republicano arrasara. No se esperaba, tampoco, que la Fed redujera las tasas de interés en medio punto. En ambos casos la dirección del cambio estaba en los papeles pero -he aquí la verdadera sorpresa- no su magnitud...
P.: ¿Qué significa que Bush tome el control de ambas cámaras en el Congreso?
G.G.: Usted lo leerá en todos lados: que Bush recupera la iniciativa. Que puede llevar adelante su agenda -que no es tímida, que está poblada de temas que suscitan honda controversia- aun en sus tópicos más agresivos.
P.: La guerra con Irak...
P.: Me parece que lo segundo...
G.G.: A mí también.
P.:Veremos nuevas bajas de impuestos...
G.G.: Vamos en esa dirección. En definitiva el electorado le ha desatado las manos de Bush y sabemos bien cuáles son sus temas predilectos.
P.: Bush tiene más poder que nunca...
G.G.: Esta elección le da más poder a Bush pero también le adosa más responsabilidad. Como saldo Bush tiene más poder -pero no todo el poder- y sí toda la responsabilidad sobre el éxito o el fracaso de estos dos últimos años de gobierno. Es un arma de doble filo.
P.: Ese es un cuchillo que ya ha cobrado víctimas.
G.G.: Bush debería hablar con Newt Gingrich. No sé si lo recuerda. Su agenda de cambios -el famoso Contrato con América- arrasó en elecciones iguales a éstas en 1994. El presidente Clinton quedó arrinconado y a merced de los republicanos que, igual que ahora, tomaron el control de las dos cámaras del Congreso. Dos años después, sin embargo, Clinton era reelegido y Gingrich -y su bendita agenda- eran historia...
P.: ¿Qué saldo final queda para la Bolsa? El triunfo de Bush es una buena noticia... aun con sus riesgos.
G.G.: Eso se dice. Pero ésa es sólo la primera lectura, la reacción inicial. «El Partido Republicano es propicio para la salud de los negocios.» ¿Sí? Tome a los dos Bush y a Clinton y dígame entonces quién es el verdadero republicano...
P.: Dejemos la política a secas y vayamos a la política monetaria. La Fed bajó las tasas. Y, esta vez, fue una decisión unánime.
G.G.: Correcto. No hubo discrepancias. Los 12 votos estuvieron a favor.
P.: ¿Por qué medio punto?
P.: ¿Por qué habría de preferir una dosis u otra?
G.G.: No hace una gran diferencia. No a estos niveles.
P.: En el comunicado oficial la Fed señala su preocupación sobre la debilidad del gasto...
G.G.: Es cierto que la economía se frenó en setiembre.Y se enfrió aun más en octubre. Pero no porque las tasas sean excesivas. La inversión que no se realiza -o el consumo que se posterga- no va a responder de forma distinta de una reducción de un cuarto punto que a otra de medio punto en la tasa interbancaria. Le resultará indiferente. El eje de las preocupaciones no pasa hoy por allí...
P.: Por alguna razón, sin embargo, usted se inclinaba por un ajuste de menor cuantía...
G.G.: Mire, todo el mundo sabe contar. Todo el mundo sabía que quedaban 175 puntos base de «agresividad» para relajar la política monetaria. No es lo mismo que cuando las tasas se ubican en 500 o 600 puntos base y la magnitud de la dosis influye sobre las expectativas acerca de cuánto se va a recortar a lo largo del ciclo completo de bajas.
P.: De una manera u otra, la Fed terminará de vaciar el cargador.
G.G.: Más tarde o más temprano. Aunque la Fed ha revertido el sesgo de política de bajista a neutral.
P.: ¿Por qué?
P.: Salvo que la economía se desbarranque...
G.G.: Desde ya. Esta historia, después de todo, empezó hace doce bajas de tasas. No hay dudas sobre la dirección a la que se apunta. Van a empapelarnos de dólares si hiciera falta...




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