16 de mayo 2003 - 00:00

Diálogos de Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, a quien se lo identifica como Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en el film "Wall Street". El tema central es la deflación en la economía norteamericana a partir de un dólar débil y el rally alcista de las acciones.)

PERIODISTA: Wall Street acaricia la ilusión de un nuevo mercado «bull» (alcista). La Reserva Federal, entre tanto, advierte acerca de los riesgos de caer en deflación. En mi libro, los dos sucesos no caben en la misma página. No en simultáneo. ¿Quién tiene razón?

Gordon Gekko: Ninguno de los dos. Exageran ambos.


P.:
¿No es sugestivo que la Fed mencione la amenaza de deflación a la par que Alan Greenspan sostiene ante el Congreso su convicción de que la economía se afianzará en lo que resta del año?

G.G.: Más que sugestivo, es indicativo de cuál es la verdadera intención de la Reserva Federal.


P.:
Me parece que se me escapa el mensaje...

G.G.: Deflación es la palabra mágica para el mercado de renta fija. Un dólar en caída libre puede ser bien recibido por el Tesoro -como lo atestiguan las recientes declaraciones de su titular, John Snow-pero es materia difícil de digerir en el mercado de bonos. Sobre todo para los inversores extranjeros en títulos del Tesoro.


P.:
¿Cree que la Reserva Federal salió a apuntalar deliberadamente el mercado de bonos?

G.G.: Eso es lo que ocurrió. Y no fue casualidad.


P.:
Si bien la deflación es un bálsamo para los bonos, no deja de ser una pésima noticia para las acciones...

G.G.: La Fed nunca mentaría la soga en la casa del ahorcado. Si menciona el riesgo de deflación es porque sabe de antemano que los inversores no se asustarán. Y, como ve, la Bolsa no perdió el sueño por el comentario, sino que prosiguió su marcha.


P.:
Es una lógica retorcida.

G.G.: Mírelo así: el dólar se destruye, las tasas de interés están en un piso de 40 años, el déficit fiscal se dispara... Son todas razones para no tener un solo bono.


P.:
Y el presidente Bush avanza en su empeño por sumar un nuevo paquete de recorte de impuestos...

G.G.: Así es. Frente a todo ese berenjenal, la Fed deja de lado su posición neutral y subraya el riesgo de deflación por primera vez. La tendencia natural sería la de vender los bonos ante el temor de una suba de precios (no ahora necesariamente, pero sí en el mediano plazo); es obvio que la Fed ha salido a hacer de contrapeso.


P.:
Poniendo en juego su credibilidad...

G.G.: Irónicamente si la Fed tuviera razón -y la economía cayese en una trampa deflacionaria-su reputación sufriría el daño mayor. Por eso la idea es convencer al mercado de bonos a mantener sus tenencias o acrecentarlas. No es que la Fed pague la cuenta, pero sí que está acotando sustancialmente la percepción de los riesgos involucrados...


P.:
¿Piensa que la Fed bajará las tasas en la reunión de junio?

G.G.: Si quisiera hacerlo, ha dejado el terreno preparado. Pero pienso que no es una decisión tomada. No todavía. Pero, en este nivel de tasas, lo más importante es que la Fed ha removido las probabilidades asignadas a una eventual suba de tasas en lo que resta del año. Ese es el punto crítico para el mercado de bonos. Y no pierda de vista que lo que la Fed busca al apuntalar
a los bonos es cuidarle las espaldas a la Bolsa.

P.:
No es la primera vez que la Fed se interesa activamente por la suerte de Wall Street.

G.G.: Si las Bolsas internacionales no estuvieran atravesando una fase de bonanza, estaríamos hablando de cuán grave es la crisis global. Y en un tono que no dejaría margen para la esperanza. No lo pase por alto.


P.:
Más allá de sus intenciones, la Fed tendrá alguna pieza de evidencia acerca del riesgo de deflación.

G.G.: La inflación minorista -excluyendo energía y alimentos-bajó a sólo 0,8% si se consideran los tres últimos meses. Quebró el umbral de 1%.


P.:
Entonces sí hay un riesgo de deflación.

G.G.: El costo de vida no es un buen indicador de anticipación. Si uno quiere pulsar las presiones que se están gestando, es mejor utilizar la capacidad predictiva de algunos renglones de la canasta mayorista. Allí los precios de los bienes intermedios han acelerado su marcha a un ritmo de 5,1% en el mismo lapso de tres meses.Y las materias primas a 20,3%. En ambos casos, sin considerar los aumentos en alimentos y energía que, por ser muy volátiles, oscurecen la comparación.


P.: Es un reflejo de la baja del dólar.

G.G.: Por eso la tácita bendición tanto del Tesoro como de la Fed. La deflación está siendo exportada al exterior.


P.:
A Europa.

G.G.: Es que Japón ha gastado más de 20 mil millones de dólares para impedir que el yen se aprecie.

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