"Dicen que no soy progresista", se quejó De la Rúa ante los suyos
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«Quiero verlos ahora a los que dicen que son progresistas», bramó en el quincho de la residencia mientras los mozos repartían chorizos y morcillas a un raleado lote de diputados radicales. Venían del oprobio de haber bajado las banderas y justificado la forzada onda cavallista de su presidente; por eso De la Rúa buscó reivindicarlos. «¿Quién es más progresista que este gobierno, que le pone impuesto a las operaciones financieras? ¿Quién es más progresista que este gobierno, que levanta barreras de protección de la industria nacional?»
No logró levantar mucho el ánimo de quienes empezaron anoche a regresar a sus provincias para tratar de remendar las viejas alianzas y negociar las nuevas amistades con el partido del ministro de Economía. De la Rúa los había recibido junto a Chrystian Colombo, Ramón Mestre y Nicolás Gallo, que habían venido de la casa de Gobierno en el helicóptero junto a Marcelo Stubrin. Nadie entendió por qué se le había dado a este diputado ese tratamiento VIP -por eso algunos lo vieron ya en el traje de funcionario, aunque Stubrin se dedicó a afirmar que no reemplazará a Darío Lopérfido, ni a Ricardo Ostuni ni, mucho menos, a ese neovocero espontáneo que le ha brotado al gobierno y que se llama Juan Pablo Baylac.
Costo
Rafael Pascual y Horacio Pernasetti ocuparon el micrófono con frases de circunstancia. Alguno disculpó las ausencias de algunos por la prisa en regresar a sus provincias después del maratón legislativo. Un aparte cordobés juntó al presidente con Ramón Mestre, ganador de la interna partidaria del domingo, y a Mario Negri, que perdió pero por poco. Sirvió para que hubiera felicitaciones cruzadas y para que se recordase que la UCR de Córdoba ha quedado en manos de un sanjuanino ( Mestre) y un entrerriano (Negri).
Esfuerzo
De la Rúa, acompañado esta vez por Colombo, hizo el mismo gesto que le suele indicar Cavallo al jefe de Gabinete: «Anotá, Colombo», le indicó. El lote frepasista desgranó las viejas banderas: un seguro de desempleo o un subsidio a los desocupados que son cabeza de familia, una concentración de los planes sociales para asegurar la eficiencia.
Nadie se atrevió a hablar de la «agencia» que soñó Chacho Alvarez pero el Presidente musitó una frase que ha puesto en su boca el nuevo encargado de Desarrollo Social, Héctor Lombardo: «Estamos pensando en un programa social alimentario con equidad». ¿Cómo? Cuando se lo explicaron les quedó claro que se trata de una negociación con los gobernadores para que las empresas radicadas en el interior sean proveedoras de los programas de ayuda.




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