29 de marzo 2001 - 00:00

"Dicen que no soy progresista", se quejó De la Rúa ante los suyos

Fernando de la Rúa dedicó la jornada de ayer al intento de recubrir de bronce la alicaída semana que le tocó pasar a él. Citó a Olivos al bloque completo de la UCR -en realidad lo que quedaba de él después de casi 40 horas de sesión en live performance por TV para ponerse al frente del progresismo criollo-. Ante una representación frepasista, además, empezó a acordarse mal de José Luis Machinea.

«Quiero verlos ahora a los que dicen que son progresistas»,
bramó en el quincho de la residencia mientras los mozos repartían chorizos y morcillas a un raleado lote de diputados radicales. Venían del oprobio de haber bajado las banderas y justificado la forzada onda cavallista de su presidente; por eso De la Rúa buscó reivindicarlos. «¿Quién es más progresista que este gobierno, que le pone impuesto a las operaciones financieras? ¿Quién es más progresista que este gobierno, que levanta barreras de protección de la industria nacional?»

No logró levantar mucho el ánimo de quienes empezaron anoche a regresar a sus provincias para tratar de remendar las viejas alianzas y negociar las nuevas amistades con el partido del ministro de Economía. De la Rúa los había recibido junto a Chrystian Colombo, Ramón Mestre y Nicolás Gallo, que habían venido de la casa de Gobierno en el helicóptero junto a Marcelo Stubrin. Nadie entendió por qué se le había dado a este diputado ese tratamiento VIP -por eso algunos lo vieron ya en el traje de funcionario, aunque Stubrin se dedicó a afirmar que no reemplazará a Darío Lopérfido, ni a Ricardo Ostuni ni, mucho menos, a ese neovocero espontáneo que le ha brotado al gobierno y que se llama Juan Pablo Baylac.

Costo

«Todo eso lo hemos hecho nosotros», alardeó el Presidente mirando a sus acompañantes. «Lo que nos ha costado eso para que ahora salgan los que nos acusan de que no cumplimos con lo que prometió la Alianza en la Carta de los Argentinos, o en la plataforma partidaria», se lamentó el Presidente.

Quizás otro auditorio hubiera recibido con más convicción ese mensaje pero los radicales no reaccionaron con la pasión que quería su presidente. Ni aun cuando echó mano de alguna mitología: «Por eso valoro mucho el aporte que han hecho hombres como Raúl Alfonsín para que estas leyes tan importantes salgan rápido. Por eso he querido que vengan, para agradecerles a ustedes también».

Rafael Pascual
y Horacio Pernasetti ocuparon el micrófono con frases de circunstancia. Alguno disculpó las ausencias de algunos por la prisa en regresar a sus provincias después del maratón legislativo. Un aparte cordobés juntó al presidente con Ramón Mestre, ganador de la interna partidaria del domingo, y a Mario Negri, que perdió pero por poco. Sirvió para que hubiera felicitaciones cruzadas y para que se recordase que la UCR de Córdoba ha quedado en manos de un sanjuanino ( Mestre) y un entrerriano (Negri).

No levantó mucho el ánimo del Presidente por ponerse en el centro del escenario la otra reunión que promovió para el agradecimiento a los legisladores del Frepaso. Primero porque el bloque frentista no fue completo porque está más deshilachado cada día, y más que nunca luego del torcimiento cavallista a que lo forzó De la Rúa. Por eso estaba la cúpula que lidera Darío Alessandro, quien llegó a la Casa de Gobierno por la tarde acompañado por Rodolfo Rodil, Juan Pablo Cafiero y José Vitar.

Esfuerzo

Tras el agradecimiento vino el palazo frepasista. Los visitantes le recordaron el esfuerzo y el costo que les había producido el voto de las leyes cavallistas. «Presidente -le dijo Alessandro-, ahora tiene los poderes que pidió y también tiene el dinero para achicar el déficit con la ley del cheque. Creemos que ya es hora de que se vaya pensando en una política social en serio.»

De la Rúa
, acompañado esta vez por Colombo, hizo el mismo gesto que le suele indicar Cavallo al jefe de Gabinete: «Anotá, Colombo», le indicó. El lote frepasista desgranó las viejas banderas: un seguro de desempleo o un subsidio a los desocupados que son cabeza de familia, una concentración de los planes sociales para asegurar la eficiencia.

Nadie se atrevió a hablar de la «agencia» que soñó Chacho Alvarez pero el Presidente musitó una frase que ha puesto en su boca el nuevo encargado de Desarrollo Social, Héctor Lombardo: «Estamos pensando en un programa social alimentario con equidad». ¿Cómo? Cuando se lo explicaron les quedó claro que se trata de una negociación con los gobernadores para que las empresas radicadas en el interior sean proveedoras de los programas de ayuda.

Un último tema le dio a De la Rúa oportunidad para un rasgo de lealtad. Los frepasistas le pidieron que el nuevo equipo económico negocie con las empresas proveedoras de servicios públicos privatizados una modificación de los contratos que elimine la indexación de tarifas. Le extrañó al Presidente la precisión del reclamo. Le aclararon que no era un pedido de bajar tarifas ahora o hacia atrás, sino de prevenir aumentos hacia adelante. De la Rúa respondió: «¿Ven? Es lo que yo quería cuando le indiqué al anterior equipo económico que hicieran algo.

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