Dilma ve un clima favorable para Brasil

Economía

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo creer que "los temblores de la crisis" son este año "mucho más suaves", consideró que Europa superó la fase "más aguda" y afirmó que todo eso crea un clima externo "favorable" a su país.

Rousseff intervino en una reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social, que integran diversos organismos del Gobierno y representantes de grandes empresas, e hizo un análisis de la crisis que comenzó en 2008, de la cual dijo que está "en parte superada".

Apoyó su opinión en que China tuvo "un aterrizaje suave" y pudo mantener una tasa de crecimiento económico cercana al 8,5 por ciento anual, con lo cual la demanda de ese país seguirá recalentada y moverá el comercio internacional.

La jefa de Estado alertó de que las "amenazas existen" y apuntan sobre todo a los sectores industriales, lo cual consideró como una oportunidad para Brasil, siempre y cuando el país sea capaz de mejorar sus niveles de competitividad en el mercado internacional.

Rousseff hizo un repaso de recientes medidas adoptadas por su Gobierno en esa dirección y citó una política de desgravación para los sectores más sensibles, que pretende expandir a otras áreas de la economía, y también una reducción de las tarifas eléctricas, que deberá abaratar la producción de bienes en el país.

Incidió además en el efecto que los programas oficiales de apoyo a los más pobres mantienen la economía, al fomentar el consumo y el empleo, y en la esperanza cifrada en planes de educación técnica, dirigidos a formar la mano de obra especializada que escasea en el país.

También destacó el impulso que su Gobierno dio a la inversión privada y pública mediante unos ambiciosos planes de construcción de infraestructuras que comenzarán a ser ejecutados este año.

En el mismo acto, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, afirmó que las inversiones nacionales y extranjeras en todas las áreas de la economía del país sumarán unos 1,9 billones de dólares hasta 2016.

Según Rousseff, ese volumen de inversiones público y privado, que en buena medida estará volcado a la construcción y mejora de las estructuras de puertos, aeropuertos, rutas y ferrocarriles, también ayudará a abaratar los precios de los productos fabricados en Brasil y facilitará su acceso a los mercados internacionales.

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