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Los referentes del sector analizaron las claves del éxito de este instrumento financiero, que luego de la crisis bancaria tomó un rol fundamental como motor del financiamiento y la reactivación económica. Este mecanismo de financiación también se transformó en una nueva alternativa de ahorro, sobre todo para aquellos que buscan tasas superiores a las ofrecidas por plazos fijos bancarios (hoy, a 2,5% anual en pesos).
Claudio Boueke, socio de KPMG, aseguró que «los fideicomisos son una herramienta en la cual hay confianza; el desafío que queda es la de extender su uso como alternativa de financiación permanente a más sectores». Durante 2003 y lo que va de 2004, 70% de los activos cedidos representó créditos de consumo, ventas en cuotasy cupones de tarjetas; y 30% restante, letras de crédito, exportaciones, agro y activos financieros.
Una de las principales ventajas del fideicomiso es que separa riesgos: el activo transferido es independiente del riesgo de la empresa que lo generó. «Los bienes aportados al fideicomiso, quedan a salvo de los acreedores del fiduciario y del fiduciante», remarcó Julián Martín, socio de KPMG. Son distintos de los bonos de deuda emitidos por una empresa, porque en este último activo la quiebra del fiduciante sí afecta al inversor.
Según Martín, «la importancia de la temática fiscal está dada en cómo estructurar el fideicomiso para lograr beneficios fiscales en Impuesto a las Ganancias, impuesto al cheque e impuesto de sellos; como también la viabilidad de otorgar beneficios fiscales a los inversores». Remarcó que «de todos modos, el principal atractivo es que significa una alternativa de colocar fondos en un marco más garantizado y a tasas muy atractivas que oscilan entre 5% y 8% anual».