13 de febrero 2003 - 00:00

Discrepan sobre el dólar Kirchner, Lavagna y UIA

La Unión Industrial Argentina (UIA) terminó con preocupación su reunión con Néstor Kirchner de ayer a la mañana en la Casa de la Provincia de Santa Cruz, en el centro de Buenos Aires. Eduardo Duhalde, con la ayuda de Roberto Lavagna, le había organizado el encuentro al patagónico, con la intención de sumar quizás oficialmente a la entidad al listado de apoyos a Kirchner que encabezan los sindicalistas oficiales, comenzando por el mercantil Armando Cavalieri. Sin embargo la UIA, que llegó hasta el edificio de la calle 25 de Mayo con su presidente, Héctor Massuh, el número dos Alberto Alvarez Gaiani, el diputado Osvaldo Rial, Sergio Einaudi, Cristiano Rattazzi y el economista Javier González Fraga, se sorprendió al escuchar las dudas de Kirchner sobre la política cambiaria que defienden los industriales. Comenzó a quedar descartada así la versión de que Lavagna sería el ministro de Economía de una eventual gestión de Kirchner.

En concreto, el candidato preferido de Duhalde no avaló la exigencia de la UIA sobre la necesidad de un dólar alto, cerca de los 3,5 pesos. Incluso, y para disgusto de los dirigentes, se inclinó sobre la necesidad de implementar una política de libre flotación del dólar, para que «el mercado y la realidad económica» sean los que determinen el tipo de cambio. O sea, Kirchner expuso su intención de trabajar con un tipo de cambio flotante, más cercano al liberalismo que al dólar fijo y alto con el que coincidieron el lunes los dirigentes de la UIA y Roberto Lavagna. Esas coincidencias y el comunicado, inédito por su efusividad, en favor del ministro se alimentan de varios «detalles», además de la política cambiaria. El subsidio al azúcar, los reembolsos del Plan Canje automotor, la instalación en el corazón de la política económica de un asesor surgido y criado en la UIA, son otros «pegamentos» entre el ministro y los industriales.

• Visión confirmada

Kirchner confirmó luego del encuentro con la UIA su visión sobre la política cambiaria, al asegurar en declaraciones radiales que su visión es la de un dólar «que refleje la realidad de la economía», ya que «yo no puedo ponerle un precio» a la moneda norteamericana» porque «ya vimos lo que nos pasó en la Argentina por tener precios determinados o de sobrevalorar nuestro peso o subvaluar».

Sobre la banca pública, Kirchner descartó la propuesta de Lavagna de avanzar en algún tipo de ingreso de capitales privados en el Banco Nación, ya que esta entidad «debe estar al servicio de la sociedad». Habló, además, de resucitar al ya desaparecido Banco Nacional de Desarrollo (BANADE), que destine fondos públicos a la producción industrial, sin explicar claramente de dónde se sacarían los fondos que quiere prestar. Casi un remedo de la estatización de los ferrocarriles. Fuera de este tema central y divisorio de aguas para estos industriales, el resto de la conversación se perdió en la necesidad de sostener «el modelo productivo», de respetar «la banca pública» y de buscar alternativas «para que crezca el financiamiento y el crédito».

Sin mencionar tampoco mayores contenidos concretos, Kirchner y la UIA hablaron sobre lo que debe ser la política industrial que continúe el modelo defendido por Duhalde, coincidiendo mutuamente en que no es mala idea concentrase por ahora en la sustitución de importaciones.

Para el final quedó una reflexión de Héctor Massuh hacia Kirchner y hacia cualquiera que lo quiera oír. El presidente de la UIA aseguró que, luego de la fallida experiencia de
José Ignacio de Mendiguren dentro del primer gabinete devaluador de Eduardo Duhalde, descartaba cualquier participación de un integrante de la entidad empresaria en un gobierno.

Dejá tu comentario

Te puede interesar