27 de septiembre 2001 - 00:00

Discute hoy el gobierno posición ante Brasil

Adalberto Rodríguez Giavarini regresará hoy de su viaje a los Estados Unidos y eso permitirá que en el gobierno se realice la primera reunión de análisis de la relación con Brasil, una de las materias más preocupantes para el oficialismo en estos días. En el encuentro se prepararán los primeros borradores de la propuesta que llevará la Argentina a la reunión de cancilleres, ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del Mercosur que se va a realizar el 8 de octubre.

La idea de crear una comisión «ad hoc» en el equipo de Fernando de la Rúa pertenece a Chrystian Colombo, el jefe de Gabinete. El supone que ese dispositivo permitirá sintetizar las posturas discordantes que exhiben desde hace mucho tiempo la Cancillería con el Ministerio de Economía respecto del compromiso que el país debe mantener con la integración regional tal como está planteada desde 1991: como una unión aduanera, es decir, con un arancel externo común y sin barreras arancelarias internas.

Es sabido que Cavallo pretende, desde que llegó al gobierno, que se produzca un retroceso de ese status al de área de libre comercio. No sólo alentó esa decisión ante De la Rúa; también lo hizo delante de los principales ministros de Brasil no bien asumió como ministro de la actual administración. Los brasileños admitieron que se suspenda el arancel externo común y también que se lancen «planes de competitividad» a los que, por lo bajo, reprochan estar fuera de los estándares de la Organización Mundial de Comercio. Lo hicieron a sabiendas de que cualquier medida que Cavallo tomara en ese sentido sería inocua para neutralizar una devaluación del real que parece irrefrenable.

En la Cancillería objetan esta estrategia por razones formales y materiales. Entre las primeras está el procedimiento que debe seguirse para denunciar los tratados de Asunción y Ouro Preto, bases de la integración en su estado actual. El camino a seguir supone que el país que quiera apartarse de la unión aduanera deberá mantener para los socios las ventajas que tiene ese régimen durante dos años pero tendrá que resignarse a ser tratado por los demás como un actor extrazona. En otras palabras: por dos años la Argentina debería ceder las ventajas pero mantener los perjuicios de su situación actual en materia comercial.

• Inconveniencia

Pero en la postura de Giavarini y su equipo pesan argumentos menos refinados para desaconsejar una ruptura con Brasilia. Entre ellos, la inconveniencia de provocar al gobierno de Fernando Henrique Cardoso a que diversifique importaciones como las de trigo y petróleo, que hoy se concentran bastante en la Argentina. En efecto, Cardoso recuerda siempre (y en especial en los momentos en que más se irrita con Cavallo) que fue él, siendo canciller de su país, quien firmó una resolución privilegiando al país como proveedor en esos dos rubros. Lo que más lo indigna es que tomó esas determinaciones a pedido de Cavallo, quien era ministro de Economía de Carlos Menem y estaba inquieto con la desventaja de la balanza comercial para la Argentina.

Las contraindicaciones que planteará Giavarini en la mesa organizada por Colombo no tendrán en cuenta, tal vez, la aparición de una novedad: el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Sergio Amaral, coincidió con Cavallo en la ventaja de volver al área de libre comercio y eliminar el arancel externo común. Además, tiene en carpeta un inventario de innumerables reclamos y restricciones para el ingreso de productos argentinos a su país.

Quienes tienen intereses concretos en el comercio binacional pretenden evitar este tipo de choques. Basta leer lo que publicó ayer la Cámara de Comercio Argentina-Brasileña, quien pidió una renegociación urgente para que un paquete macroeconómico atenúe el problema de la inestabilidad cambiaria.

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