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El gobierno y las empresas eléctricas, apremiadas por el cacerolazo con que reaccionó un grupo de vecinos a un corte de luz en Barrio Norte el jueves por la noche, insistieron en que no hay problemas de abastecimiento y que, por lo tanto, no habrá cortes programados por falta de energía.
Se aclaró también que son menores las posibilidades de apagones imprevistos por problemas en el transporte. Pero, sin embargo, no se descarta que haya cortes de luz como el del jueves pasado, localizados en algunos barrios o manzanas por problemas en los cables de media tensión o en algún transformador.
En realidad, entre octubre y diciembre, habitualmente hubo cortes localizados en Capital Federal y Gran Buenos Aires, aunque disminuyeron en los últimos años. Por el calor y el mayor uso de los aparatos de aire acondicionado, los cables y los transformadores tienen más probabilidad de afectarse, especialmente si no fueron renovados en fecha reciente. Por otra parte, cuando hay altas temperaturas, baja la tolerancia del público a los cortes de luz. Por todo eso se explica que el gobierno haya pedido no caer en «la psicosis» y diferenciar entre los cortes que pueden perjudicar por algunas horas a un número acotado de usuarios, y un apagón que afecta a una región o a todo el país.
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