La aceleración del “crawling peg”, una medida que ya fue confirmada por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, en la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), es un elemento que ya tienen en cuenta los operadores de los mercados, quienes ahora tratan de saber cuál va a ser el ritmo de la devaluación.
Dólar: advierten que no funcionará el crawling peg con tasas negativas
Señalan que si el costo del dinero va por debajo de la inflación, habría incentivos a que los exportadores demoren liquidaciones y los importadores compren por anticipado.
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Para los economistas la medida es impostergable ya que así se evitará que la autoridad monetaria siga perdiendo reservas internacionales. Pero advierten que si la tasa de interés no acompaña como mínimo la devaluación mensual puede resultar un esfuerzo en vano. Los exportadores tendrían incentivos a financiarse en moneda local y demorar el ingreso de dólares, mientras que los importadores tendrían mejores condiciones para comprar por anticipado.
“Si el dólar se moviera al ritmo de la inflación (3% mensual) y la tasa en pesos permaneciera por debajo de ese umbral, incentivos perversos podrían reavivarse y poner en jaque el plan oficial de evitar una devaluación abrupta”, advirtió en su reporte semanal la consultora GMA Capital.
Precisamente, en la charla que Pesce le dio a los industriales, señaló que los saltos bruscos devaluatorios no han sido en general exitosos en el país porque producen una sobre reacción, lo que se conoce como “overshooting”.
En base a datos oficiales, GMA advierte que el costo del dinero, medido por la tasa Badlar (promedio de plazo fijo de más de un millón) o con la tasa de Leliq, “terminaría en la zona de 34,5% anual en 2021, mientras que se ubicaría en 36,45% anual hacia fines de 2022”.
Así, sostiene que “este ‘endurecimiento’ nominal de 195 puntos tendría un efecto muy limitado sobre la tasa real y la demanda de pesos”. “Actualmente, la recompensa esperada por un ahorrista una vez descontada la inflación proyectada de corto plazo es -8,6%”, dice la consultora. GMA plantea en ese sentido que “$100 colocados a tasa el día de hoy comprarían bienes por $91,4 dentro de un año dadas las expectativas de precios”.
La cuestión de la tasa de interés negativa forma parte de las negociaciones con el FMI. El organismo le pidió a los funcionarios argentinos que viajaron a Washington la semana pasada que lleven las tasas de interés a terreno positivo.
El FMI sabe que de los últimos 20 años, en 14 (70% del tiempo) la tasa nominal no pudo hacerle frente al avance del costo de vida, “profundizando la debilidad de la demanda de pesos y canalizando poder de compra hacia bienes (mayor inflación) y moneda extranjera (pérdida de reservas y presión depreciatoria del peso)”, señala GMA Capital.
Incentivos
Si la tasa de devaluación del peso, señala el informe, se equipara a la de la inflación, con una tasa de interés negativa “los productores agropecuarios tendrían incentivos a endeudarse en moneda local, optar por financiarse y no liquidar los granos”. “En tanto, a los importadores les convendría tomar crédito para adelantar pagos de bienes importados”, advirtió GMA. Para evitar el drenaje de divisas en BCRA debería aumentar la tasa, lo que a su vez deterioraría su pasivo y provocaría una caída de la actividad económica.
No obstante, el informe expresa que una mayor tasa real “podría colaborar para ralentizar el pass-through desde la devaluación del peso hacia precios”. Funcionaría como un “dique de contención” que ayudaría a evitar un escenario de espiralización entre el dólar y la inflación,
A una conclusión similar llegaron los economistas de Fondos Quinquela. Señalan en un reporte que “para poder acelerar el ritmo de depreciación es necesaria una tasa de interés algo más alta, inclusive a pesar de los controles cambiarios y que aun así el contexto externo seguirá siendo un factor determinante y no controlable”.
El informe indica que hay que mirar dos períodos puntuales. El más reciente fue entre noviembre de 2020 y febrero de 2021. En ese período el ritmo de depreciación fue del 3,5% mensual, con una inflación que promedió el mismo ritmo, pero con tendencia ascendente y una tasa de interés del 2,8% mensual. El aumento del precio de la soja y el ingreso de divisas permitió que el BCRA comprara u$s15 millones por día y que en paralelo bajara la brecha (-1,6% mensual), pero a costo de una intervención en el mercado de bonos de u$s10 millones diarios. El anterior período fue el segundo semestre de 2013. En ese momento el ritmo de depreciación promedio alcanzó al 2,9% mensual, aunque acelerándose en los dos últimos meses del año. La inflación era del 2,3% promedio mensual con una tasa de interés del 1,6% mensual. “Esa búsqueda de ganar tipo de cambio real mes a mes con tasas de interés bajas generó un quiebre de expectativas, llevando al BCRA a vender dólares a razón de u$s55 millones promedio por día”, advirtió el trabajo.



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