Aunque a ritmo electoral, el blue está lejos de los niveles de crisis

Economía

El mercado anticipaba los sobresaltos electorales y un segundo semestre cambiario más anémico. El consenso no espera ningún evento de cimbronazo cambiario antes de las elecciones de noviembre. La cotización de ayer es similar a la de octubre de 2020, en medio de una corrida importante.

Como en toda previa electoral los mercados cambiarios no solo reflejan el clima reinante que no es otra cosa que un combo entre las expectativas, la incertidumbre y las apuestas especulativas. Ayer el dólar “blue” escaló a niveles de $187, acumulando una suba del 2,75% en la semana y del 12,7% en lo que va del año. Solo pensar que la inflación acumulada en 2021 roza el 30% no debería inquietar tanto el salto del “blue”. Hay que retroceder hasta fines de octubre pasado, en medio de un zafarrancho cambiario con más cepo y otras yerbas, para ver valores nominales similares del “blue”. Basta recordar que entre agosto y octubre del año pasado en dicho zafarrancho cambiario el BCRA vendió casi u$s4.000 millones de las reservas.

Señal

Quizás el 26 de agosto pasado fue la primera señal, aunque ya a fines de julio habíamos advertido que los tambores cambiarios ya empezaron a sonar de cara a la puja electoral. Tras haber acumulado compras de dólares por casi u$s6.400 millones entre marzo y julio, en agosto tuvo un saldo neutro (solo compró u$s1 millón neto). Pero ese día 26 vendió u$s155 millones, la mayor venta diaria desde el 25 de setiembre del año pasado. Y en las primeras jornadas de setiembre, como era esperable, el BCRA cambió de rol, pasó de ser un neto comprador a ser neto vendedor. Eso como de costumbre potencia la urticaria del humor social. Se estima, porque solo hay dos jornadas de datos oficiales, que las ventas alcanzaron a unos u$s500 millones. Como la posición de reservas del BCRA, no es para nada holgada, pero sí se fortaleció con las compras de marzo-julio, la contabilización de los nuevos DEG, además el ente monetario recuperó su capacidad plena para operar en el mercado de futuros, y tiene stock de bonos para intervenir en el CCL y MEP, por todo esto el consenso del mercado anticipaba que se llegaría a las elecciones legislativas sin crisis cambiaria. Claro que esto no significaba que en el trayecto hacia mediados de noviembre las escaramuzas cambiarias no estarían ausentes. Por eso estos sobresaltos en las cotizaciones informales generan más ecos que ruidos. Pero como todo está, por lo menos hasta que emerja un borrador de acuerdo con el Fondo, en modo “brecha”, cada ampliación de la misma complica el andamiaje macro y los negocios. De ahí que algunos analistas empezaron a transmitir a sus clientes la idea de que el BCRA podría ajustar, un poco, el tipo de cambio oficial antes de las elecciones para no cargar la mochila del retraso cambiario tras el 14-N. Veremos.

Plafón

Lo cierto es que hoy en día el tipo de cambio oficial, le sigue dando plafón a la estrategia anti-inflacionaria, dado que según datos del Estudio Broda el tipo de cambio real multilateral está apenas un 4% por debajo del promedio 1997-2021. Y si se llegara al famoso $102 de Guzmán a fin de año implicaría una apreciación real del peso del 10% versus el promedio histórico.

No era ninguna sorpresa que el segundo semestre cambiario iba a ser totalmente distinto al primero. Las fuertes liquidaciones, récord históricas, ya habían terminado y si el nivel de actividad se aceleraba y con ello las importaciones, el BCRA tiene como siempre, además de intervenir en el spot, la opción de restringir las importaciones a riesgo de frenar el rebrote e intensificar aún más el cepo, para así administrar las reservas hasta noviembre. De modo que si se embarra más la cancha cambiaria el jefe del BCRA, Miguel Pesce, tiene el as de extremar, transitoriamente, el cepo.

No de crisis

Si bien todo sobresalto en los tipos de cambio informales inyecta inquietud, no hay que perder de vista que los valores reales alcanzados, ya el año pasado eran superiores a los registrados en situaciones de crisis terminales. Por ejemplo, el tipo de cambio real bilateral tomando el CCL de hoy ($171) es incluso, según datos de MacroView, más de un 10% inferior al de octubre pasado. El CCL real de octubre pasado ($190) “era un dólar caro, casi cercano a los súper altos de la híper del ’89 o post-Malvinas, y 30% superior a los de períodos de inestabilidad no hiperinflacionaria”, señala la consultora. Mientras que el CCL real de hoy ya “es un dólar más lejano de los súper altos y más parecido a los de inestabilidad no hiperinflacionaria como pre Alfonsín o pre Plan Austral o Duhalde 2002”. Incluso, el estimado “dólar de convertibilidad” hoy está por debajo del CCL y el blue. La brecha refleja otras cosas más.

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