El Banco Central terminó de levantar la barrera de divisas para pensar ya en 2022

Economía

El Banco Central (BCRA) cumplió su misión cambiaria, monetaria y política, comprometida para los primeros siete meses del año. La entidad que maneja Miguel Pesce terminó de armar la barrera de divisas necesaria para que hasta las elecciones legislativas de noviembre, haya confianza en los mercados en que las cuentas cambiarias estén en orden y sin alteraciones. Y que se pueda pensar en terminar 2021 en cierta paz. Sólo restaría que se cumplan las estimaciones de reducción de la presión inflacionaria, para que la divisa en su versión oficial pueda desarrollar la estrategia final de cierre del ejercicio. No es poco, a cinco meses del 31 de diciembre.

El BCRA logró cerrar julio con un saldo positivo de u$s715 millones, pese a que parte del dinero de las reservas debió utilizarse para pagar el lunes el vencimiento de u$s345 millones en intereses del correspondiente al stand by firmado durante el gobierno de Mauricio Macri, al contado y con dinero contante y sonante depositado en las reservas del BCRA. Y a que la semana anterior se cumplió con el pago a los estados pertenecientes al Club de París, los que recibieron (país por país) unos u$s231 millones, correspondientes al primer pago del acuerdo firmado en junio por Martín Guzmán, dentro del puente de tiempo cerrado con el organismo. En total, fueron unos u$s576 millones los que se giraron a ambos frentes, con lo que el país no entró en default con ninguno de los dos organismos financieros.

Ahora habrá que esperar al 23 de agosto para que lleguen los u$s 4.350 millones provenientes de los Derechos Especiales de Giro (DEG), dinero con el que se cumplirá con los vencimientos con el FMI del 30 de septiembre y el 30 de diciembre (si no hay antes un acuerdo con el organismo).

Así, los dos compromisos más importantes que quedan para 2021 estarán saldados. Con esto puede determinarse que el cronograma del año está cubierto y sólo habrá que esperar hasta marzo 2022 para volver a zona de peligro. Como se supone que para ese mes el acuerdo con el FMI será una realidad, es posible que lo peor de los peligros de los vencimientos del gobierno de Alberto Fernández estarán saldados; si el Facilidades Extendidas incluye una renegociación de vencimientos de los pagos con el organismo, quizá, hasta 2026.

La batalla ahora será interna. El BCRA logró mostrar un saldo de compras de u$s7.170 millones en lo que va de 2021, distribuidos en 2.226 millones en el primer trimestre, 4.187 millones en el segundo y 715 millones en el primer mes del tercero. Si se suman los u$s850 millones que quedarán liberados de los DEG por no estar comprometidos en los pagos al FMI (u$s3.600 millones totales), el saldo favorable será de casi u$s8.000 millones. Un volumen en el que, coinciden el oficialismo financiero y los privados, es lo suficientemente alto como para despejar amenazas importantes contra la estabilidad cambiaria del dólar oficial.

No sólo el BCRA, sino también el Gabinete Económico están convencido que este dinero debe ser defendido y blindado; y quedar como parte de las reservas para 2022; año en el que sólo debe pensarse en incrementar la cuenta hasta superar los u$s10.000 millones. Se insiste en que los dólares deben utilizarse sólo para sostener la actividad económica real, abasteciendo a los importadores esenciales (no al resto) y a una cuenta especial que se conocerá a fin de año y que, se descarta, será más que abultada: el pago a la importación de combustibles, un números que siempre es en dólares y supera los u$s1.000 millones.

No cree este sector del oficialismo que deban pensarse, siquiera, en flexibilizaciones al cepo cambiario; el que debería mantenerse (según esta visión) imperturbable por varios meses (años) más. En todo caso esperar a mucho después de cerrado el acuerdo con el FMI para analizar la conveniencia y posibilidades de una flexibilización tenue. Casi imperceptible.

El ala política piensa diferente. En tiempos electorales, esos dólares se ven con ansiedad. Se cree que al menos el resto de los DEG que no sean utilizados para los pagos de septiembre y noviembre, deberían ser utilizados para su fin específico y para el que fueron creados desde el FMI: atender las consecuencias de la pandemia en las economías de los países en desarrollo. Y en lo posible poder avanzar en otros dólares de las reservas para tener más dinero de ejecución de “políticas sociales”.

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