Dólar: en modo electoral, el mercado reactiva cobertura de devaluación

Economía

Los contratos de futuros tocaron un pico y hubo récord de suscripción de FCI dólar linked. Gobierno confía en su poder de fuego y descarta salto cambiario. Rebotan las reservas netas tras ajuste del cepo.

Como un clásico de los períodos electorales, retroalimentado por la escasez de divisas, la escena era esperada. En las últimas semanas, el mercado incrementó la búsqueda de cobertura contra una eventual aceleración del tipo de cambio oficial.

La apuesta es por una devaluación posterior a las legislativas ante una estrategia de ancla cambiaria que muchos operadores consideran que no podrá extenderse más allá de noviembre. Así lo reflejan el salto en el volumen de contratos abiertos en el mercado de dólar futuro y la ola de suscripciones de fondos comunes de inversión (FCI) dólar linked. El Gobierno, en cambio, revalidó su política, confía en su poder de fuego y descarta una depreciación posterior a los comicios.

El incremento de la demanda de cobertura de tipo de cambio oficial se vuelca a dos frentes. Por un lado, un informe de la consultora 1816 destacó que existe un flujo récord hacia FCI dólar linked. Se trata de fondos de inversión que orientan sus carteras hacia este tipo de activos que se negocian en pesos pero se ajustan según la evolución del dólar mayorista.

“Hubo suscripciones netas positivas a esos fondos en las últimas 19 jornadas consecutivas (algo totalmente inédito en 2021) y el flujo suma $43.000 millones desde el 8 de septiembre inclusive”, señaló el reporte.

Esta dinámica, destacó la sociedad de Bolsa BAVSA, llevó a todos los bonos dólar linked soberanos con vencimientos 2022 y 2023 a rendimientos mínimos desde su emisión al elevar fuertemente sus precios. Es así que el TV22, que vence en abril, se negoció ayer en el mercado secundario a una tasa negativa del 7,8%, mientras que el T2V2 (a noviembre del próximo año) y el TV23 (a abril de 2023) cerraron con retornos del -6,1% y -2,1%, respectivamente.

Lo propio ocurre en el mercado de futuros del Rofex. Allí, el interés abierto en contratos de dólar futuro cerró la semana pasada en más de u$s4.000 millones, el nivel más alto desde enero. Estos contratos se pactan en pesos y constituyen una especie de apuesta por cubrirse de una devaluación a un plazo determinado: la diferencia entre el precio pactado y el tipo de cambio realmente existente al vencimiento del contrato hace que el comprador gane si dólar oficial finalmente resulta más alto y el vendedor lo haga si es más bajo.

En ese marco, la curva de tasas implícitas en los contratos sumó ayer otros 93 puntos básicos en promedio y, según cálculos del analista Andrés Reschini, desde las PASO acumula un alza de 1.076 en promedio. Todas las posiciones al primer semestre de 2022 se ubican arriba del 60%.

El aumento de la demanda reforzó la actividad del BCRA en esta plaza, donde pulsea con su intervención como vendedor para acotar las expectativas de devaluación. La consultora 1816 estimó en base al interés abierto en el Rofex que la entidad que preside Miguel Pesce ya tiene contratos vendidos por “bastante más de u$s2.000 millones”.

Como adelantó Ámbito en su momento, ante la moderación de las expectativas durante el primer semestre, el Central había logrado cerrar mayo, junio y julio sin contratos vendidos. En agosto recién retomó la actividad y terminó con u$s379 millones abiertos. Todavía no se conocen los datos del mes pasado pero se calcula que cerró en alrededor de u$s1.700 millones.

Si bien ahora la intervención subió otro escalón, la entidad todavía cuenta con amplias espaldas para intervenir: en el pico de la corrida de octubre de 2020, llegó a vender más de u$s5.500 millones en futuros. Como el mercado apostaba por una devaluación que finalmente no se concretó, el BCRA ganó el año pasado unos $23.500 millones por estas operaciones. Ahora el Gobierno también descarta un salto cambiario poselectoral.

Reservas y poder de fuego

Alfredo Schclarek Curutchet, economista del CONICET investigador asociado a Equilibra, considera que estos movimientos eran esperables en el contexto electoral y económico que atraviesa el país. “Hay dudas de qué va a pasar después de las elecciones. Si aumenta el ritmo de depreciación o si hay un salto. Eso genera incertidumbre y lleva a la cobertura”, señaló en diálogo con este diario. Aunque aclaró: “A mi entender, la situación estaría bajo control”.

El gabinete económico confía en el poder de fuego del BCRA y descarta una devaluación poselectoral. En un contexto de muy elevada inflación, que dificulta cualquier intento de recuperación del poder adquisitivo, una disparada del dólar aceleraría la inercia del costo de vida.

“No vamos a hacer ningún salto devaluatorio”, dijo Martín Guzmán la semana pasada en una intervención grabada para el coloquio de IDEA. De hecho, el proyecto de presupuesto 2022 que envió al Congreso prevé un tipo de cambio oficial a $131,10 para fines del próximo año, lo que implica una suba anual del 28% (por debajo de la proyección de inflación del 33% fijada en el mismo texto).

Incluso algunas fuentes con conocimiento de las recientes conversaciones mantenidas en Washington con el FMI aseguran que el organismo no plantea que el cierre de la brecha tenga que hacerse con una suba del tipo de cambio oficial.

En ese contexto, las últimas medidas del BCRA y la Comisión Nacional de Valores (CNV), que endurecieron los límites al pago anticipado de importaciones y a la operatoria de dólares financieros, trajeron algo de alivio a la estrategia oficial. En las últimas ruedas, se vio una recuperación de las aún escasas reservas netas, que arrastraban un importante drenaje producto de la estacionalidad desfavorable y de la intervención oficial para contener la brecha cambiaria.

Por un lado, el Central pasó de vender en el mercado mayorista un promedio de u$s97 millones diarios para abastecer la demanda de los importadores en las cinco ruedas previas a las regulaciones (aplicadas el martes 5) a comprar u$s100 millones por días en las cinco jornadas posteriores. Ayer, adquirió otros u$s110 millones y en lo que va de octubre (un mes de saldo típicamente vendedor por el menor nivel de liquidación de agrodólares) acumula compras netas por u$s433 millones.

Mientras tanto, en el mercado financiero, el BCRA pasó de destinar más de u$s50 millones a contener el contado con liquidación operado con el bono AL30 en el peor día de la última semana de septiembre a vender menos de u$s10 millones durante las últimas ruedas, según estimaciones de 1816.

Así, la consultora Equilibra calculó que “las reservas netas volvieron a superar el umbral de los u$s4.800 millones (sin incluir los DEG) tras haber tocado un piso de u$s4.370 millones el día en el que se anunciaron las nuevas regulaciones”.

Schclarek Curutchet consideró que este cambio de tendencia trajo aire y “reafirmó que hay dólares para pasar esta etapa del año hasta llegar al momento de mayor ingreso de divisas en marzo/abril”. Y concluyó: “Eso significa que no va a haber un problema de falta de dólares, por lo que el BCRA no perderá el control sobre el tipo de cambio oficial.

Entonces, la cuestión pasará allí por cuál sea el plan del Gobierno. Y la intención no parece ser generar una devaluación brusca, que no sería conveniente porque se trasladaría a la inflación. Ahora se necesita más bien estabilidad en el dólar después de tantos saltos en los años previos. Pero no se puede retrasar mucho más porque a la larga genera problemas; quizás sí se incremente un poco el ritmo de depreciación”.

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