Dólar: a un año de las brechas récord, ¿cuán lejos estamos de volver a esos niveles?

Economía

Hace exactamente un año el mercado cambiario atravesaba fuertes tensiones y las brechas entre el dólar oficial y los paralelos llegaron a alcanzar sus récords históricos. A partir de la aceleración del blue y del Contado con Liquidación (CCL) "no regulado" durante esta última semana, el escenario suena conocido.

Hace exactamente un año el mercado cambiario atravesaba fuertes tensiones y las brechas entre el dólar oficial y los paralelos llegaron a alcanzar sus récords históricos. A partir de la aceleración del blue y del Contado con Liquidación (CCL) “no regulado” durante esta última semana, el escenario suena conocido. Sin embargo: ¿Estamos cerca de los alarmantes números que se observaban 12 meses atrás? ¿Es posible volver a alcanzar esas cifras? ¿Cuáles son las expectativas en torno al tipo de cambio oficial? Para responder estas preguntas, Ámbito conversó con distintos especialistas en la materia.

A pesar de que recientemente se había cerrado el canje de deuda con los acreedores privados, con condiciones que resultaban favorables para el país, el 22 de octubre de 2020 la brecha entre el CCL y el oficial marcó un máximo histórico de casi 132%. Un día después, el spread entre el mayorista, que regula el Banco Central, y el blue ascendió a un inédito 150%.

Actualmente, si bien las brechas siguen lejos de los extraordinarios niveles de hace un año, durante esta última semana treparon a máximos en mucho tiempo; el dólar blue trepó a $195, por lo cual el spread con el oficial superó el 96%, récord de 2021. En el segmento bursátil, la brecha con el CCL “regulado” también se ubicó en máximos del año mientras que el CCL “libre”, operado vía negociaciones bilaterales o ADRs, superó los $200, dejando una brecha por encima del 100%.

En este contexto, Walter Morales, presidente de Wise Capital, aseguró a este medio que “si el Gobierno no lanza medidas para tranquilizar al mercado, la brecha va a seguir aumentando en el CCL que podemos operar, no en el intervenido”. “Siempre antes de las elecciones esto ocurre cuando hay un momento de incertidumbre. Esta vez no tiene por qué ser la excepción”, acotó.

Por su parte, Juan Ignacio Paolicchi, economista de la consultora Empiria, aclaró “la aceleración de la brecha es difícil de predecir al ser una variable financiera” pero advirtió que “teniendo en cuenta que la emisión monetaria se va a seguir acelerando, es muy probable que la presión persista”.

“Nunca con este nivel de brecha Argentina pudo acumular reservas. Todo lo contrario. Eso es lo que más me preocupa. Para que el país comience a acumular reservas y transitar un sendero de crecimiento, es necesario un plan de estabilización y que la brecha se ubique por debajo del 40%”, dijo a Ámbito Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica.

En ese sentido, el economista sostuvo que, descontando que habrá acuerdo con el FMI, el mismo “necesariamente tiene que contemplar como objetivo que las brechas bajen”. “Eso es imposible sin un programa creíble y sin cierta flexibilidad en la operatoria del mercado de capitales. El programa con el FMI tiene que ser muy amplio y tiene que tener un acuerdo político significativo. Estas cuestiones no son triviales, dado el contexto y el resultado de las PASO”, agregó.

En sintonía con esta mirada, Morales afirmó que un acuerdo con el fondo es clave para ayudar a fortalecer las reservas, teniendo en cuenta que “después hasta el 2025 prácticamente no tenemos vencimientos fuertes en moneda dura”. No obstante, sostuvo que lo más importante sigue siendo “cómo vamos a jugar en esa cancha que va a ser más grande”.

La situación de octubre de 2020 reflejaba un salto notable en las expectativas de devaluación, que según el ministro de Economía, Martín Guzmán, estaban "muy lejos" de representar la capacidad de la Argentina para generar ingresos en dólares. "Argentina no es un país de u$s17.000 per cápita, pero tampoco es un país de u$s4.000 per cápita o menos, número que se corresponde con el valor actual del contado con liquidación", señalaba el funcionario en ese entonces.

A partir de allí, y a partir de un mayor protagonismo de Guzmán en las decisiones, la política cambiaria dio un giro importante. Por un lado, se flexibilizaron algunas de las regulaciones que se habían establecido el 15 de septiembre de 2020. En segundo lugar, se intensificó la intervención de organismos públicos en la bolsa para reducir las cotizaciones del MEP y del CCL; esta operación consistió, y todavía consiste, en vender bonos públicos que cotizan en dólares absorbiendo pesos, para luego recomprar esos títulos con reservas.

Las brechas se redujeron significativamente, llegando a bajar del 60% a fines de marzo de este año. Al mismo tiempo, luego de caer cerca de u$s5.000 millones en cuatro meses, las reservas comenzaron a recomponerse (aunque buena parte se usó para intervenir los dólares financieros). Vale aclarar que esto fue favorecido por la gran performance de las exportaciones, impulsadas por precios récord en los commodities. Según recientes datos del INDEC, las exportaciones acumuladas de 2021 son las más altas desde 2013 y el superávit comercial es el más elevado de la última década.

No obstante, el “veranito” parece haber quedado atrás y las expectativas de devaluación se recalentaron a partir de la merma en los precios internacionales de las materias primas y la incertidumbre en materia económica por las pocas certezas sobre el acuerdo con el FMI y desequilibrios macroeconómicos que parecen difíciles de superar en este contexto, como el déficit fiscal y la inflación.

En este marco, mientras el Banco Central viene convalidando un ritmo de devaluación de la moneda muy acotado, en el orden del 1% mensual, el mercado estima que el Gobierno más temprano que tarde va a tener que considerar una mayor corrección del tipo de cambio.

“Si vas a devaluar el tipo de cambio oficial, necesitás un plan consistente y creíble que ancle expectativas del mercado. Es fundamental para evitar una aceleración mayor de la inflación”, alertó Paolicchi.

Teniendo en cuenta que con las tarifas y el dólar oficial “pisados” seguimos en niveles inflacionarios superiores al 3% mensual, Álvarez proyecta que “cuando se empiecen a corregir estos ajustes la aceleración inflacionaria es inevitable”. Por ende, marcó que “el Gobierno va a tener que diagramar un plan de estabilización para evitar una aceleración significativa de los precios”.

"La política monetaria del BCRA es inflacionaria, ya que la Base Monetaria aumenta cuando las Reservas caen. Incluso los Pasivos Monetarios hacen lo mismo; lo que a priori nos dice que la tasa de devaluación debería de ser la misma que el costo que paga el BCRA cuando coloca deuda", profundizó Morales. Bajo esa lógica, para la cabeza de Wise el dólar debería incrementarse un 22% de manera discreta para igualar la tasa de Leliqs.

Temas

Dejá tu comentario