En poco tiempo más, el Grupo Dolphin será apenas un recuerdo de los días en que Eduardo Elsztain y Marcelo Mindlin hacían negocios juntos: ayer el grupo Pampa Holding anunció una emisión de acciones que en realidad implica la desaparición -a corto plazo- de Dolphin. Esto se confirma en el hecho de que -con el objetivo de hacer más atractiva esta oferta pública- los principales ejecutivos de Grupo Dolphin firmarán un contrato por el cual se comprometen a canalizar sus futuros negocios a través de Pampa.
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En un comunicado distribuido ayer se informa que Pampa emitirá 300 millones de acciones valuadas en $ 345 millones, que serán ofrecidas a sus más de 2.000 accionistas. El monto obtenido en esta emisión se destinará básicamente a comprar las acciones que tiene Dolphin en Citelec, la controlante de Transener. Dolphin es dueña de 50% de esa sociedad; la otra mitad acaba de ser vendida por Petrobras Energía al fondo estadounidense Eton Park, manejado por Dirk Donath.
A mediados del año pasado, Dolphin adquirió Pampa, que había sido fundada en 1944, le cambió el nombre y le modificó el objeto: de frigorífico pasó a «inversión en sociedades argentinas, públicas y privadas, la gestión de inversiones y los desarrollos inmobiliarios».
Pampa -además de ser a partir de ahora uno de los dos principales accionistas de Transener y de las centrales mendocinas Nihuiles y Diamante- también posee 10% de las acciones de Central Puerto, una de las principales generadoras térmicas del país.
Además de la operación de intercambio de acciones con Dolphin, Pampa utilizará los fondos recaudados en la emisión para completar el pago de sus más recientes adquisiciones (las centrales hidroeléctricas Nihuiles y Diamante), así como quedarse con «cash» para futuras adquisiciones, siempre en el sector eléctrico.
Enfoque
Está claro, además, que el grupo que capitanea Mindlin está ahora fuertemente enfocado a invertir en el sector eléctrico, a pesar de que Pampa Holding (antes Frigorífico La Pampa) «vino» con activos inmobiliarios más que interesantes, léase la Estancia Benquerencia, ubicada en la localidad bonaerense de Monte (que ha sido loteada en 100 parcelas de 10.000 m² cada una) y un inmueble sobre 70.000 metros cuadrados en el extremo sur de Puerto Madero.
Fuentes del mercado aseguran que el fraccionamiento de Benquerencia habrá sido el «penúltimo» negocio inmobiliariode Pampa; en realidad,el final de este capítulo será la venta del predio de Puerto Madero -donde funcionaba el antiguo frigorífico-, que será adquirido por un desarrollador inmobiliario con fines más que obvios. El producido de esa venta -que ya estaría en proceso- se utilizará para incrementar la cartera de activos energéticos del grupo.
Interrogante
¿Qué pasará si los 2.000 accionistas individuales que poseen 25% de Pampa Holding no suscriben el porcentaje de acciones que les correspondería de acuerdo con sus tenencias? Obviamente, Dolphin -que tiene el restante 75%- acrecerá su participación y, en consecuencia, la de los inversores se diluirá.
Sin embargo, cabe recordar que en mayo pasado, Pampa emitió otros 140 millones de acciones a valor nominal un peso, y todos los accionistas compraron las que les correspondían.
Esta vez la emisión es dos veces y media mayor que hace cuatro meses, por lo que habrá que aguardar el comportamiento del mercado.
La gran pregunta es por qué Mindlin, su hermano Damián y Gustavo Mariani, el equipo que conduce a Dolphin, decidieron «dejar morir» al fondo que se trajeron al separar los activos de IRSA con Elsztain.
La respuesta es que su reemplazo por Pampa les facilita el acceso al mercado bursátil, dado que ésta ya cotiza en Bolsa; en sentido inverso, Dolphin debería haber hecho ese trámite y se habría demorado la captación de fondos públicos para financiar compras y fusiones.
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