Afirman que la economía "no será un activo" para el Gobierno en el año electoral

Economía

La consultora dijo que no es esperable que las medidas adoptadas en los últimos días cambien el curso de la economía en los próximos meses. "Al momento de que los argentinos se paren frente a las urnas, la economía habrá crecido sólo un 1% en términos desestacionalizados, una magnitud que no luce suficiente para que la sensación de reactivación sea generalizada", analizó.

En un año caracterizado por elevada incertidumbre, la economía no será un activo para el oficialismo de cara a las próximas elecciones presidenciales. Si bien las recientes medidas anunciadas por el gobierno intentan morigerar esta situación, un informe de la consultora Ecolatina advierte que ni el congelamiento de precios, ni los créditos de ANSES, entre otras medidas, son suficientes para modificar la dinámica recesiva por lo que la economía no será un activo para el Gobierno de cara a las elecciones presidenciales.

En ese marco, el informe señaló que el congelamiento y/o aplanamiento de tarifas –que actúan en intentando contener la inflación y reactivar el consumo- lucen insuficientes. Remarcó que por un lado, la canasta de precios esenciales sólo incluye 64 productos, mientras que la composición del gasto de las familias es mucho más amplia.

Por otro lado, sostuvo que el congelamiento de tarifas sólo contempla la electricidad y el transporte de jurisdicción nacional, excluyendo los aumentos ya pactos de agua y gas. Y destacó que la luz ya experimentó un significativo aumento en la primera parte del 2019 y el transporte de jurisdicción provincial o municipal no está incluido en las medidas.

“En esta línea, no es esperable que las medidas adoptadas en los últimos días cambien significativamente el curso de la economía en los próximos meses. Al momento de que los argentinos se paren frente a las urnas para emitir su voto, la economía habrá crecido sólo un 1% en términos desestacionalizados, una magnitud que no luce suficiente para que la sensación de reactivación sea generalizada”, advirtió.

En ese sentido, el estudio señaló que en comparación con procesos electorales previos, este año la evolución de la actividad será diferente y, aunque la economía no es el único factor que opera sobre la decisión de los votantes, es uno relevante.

Por caso, en 2011 y 2017, cuando ambos oficialismo ganaron ampliamente las elecciones nacionales, la demanda interna crecía por encima del PBI (11,3% interanual versus 6,3% i.a. en 2011 y 4,6% i.a. versus 2,1% i.a en 2017, en los primeros tres trimestres de dichos año).

“En contraposición, para los comicios presidenciales que se avecinan tanto la actividad como la demanda interna caerán, esta última con mayor profundidad que la primera”, consideró Ecolatina.

Detalló que dado el fuerte ajuste monetario y de la obra pública, el encarecimiento relativo del capital importado y la incertidumbre que genera el proceso electoral, la inversión no repuntará, experimentando una caída promedio del 12% i.a. en los primeros tres cuartos del año, la más profunda desde el 2009.

Y agregó que los datos del comienzo del año dan cuenta de ello, puesto que el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) marcó un caída de casi 11% i.a. promedio entre enero y febrero; la importación de bienes de capital registró una contracción del 40% i.a. en el primer trimestre y los patentamientos de vehículos se redujeron casi 50% i.a. en el mismo periodo.

Por otra parte, indicó que “una ambiciosa meta fiscal y una caída promedio del salario real entorno al 7% i.a., auguran un consumo interno que continuará en retroceso”.

Por caso, afirmó que según Kantarworld Panel en el primer trimestre el consumo masivo cayó 9% i.a., tras un derrumbe del poder adquisitivo de 10,7% i.a, y el gasto público se redujo 13% i.a. En este marco, la demanda interna se reduciría a un ritmo de 5,5% i.a. promedio durante los primeros tres trimestres del año.

Por caso, en marzo último, cuando el Nivel General de precios alcanzó una suba del 4,7% a nivel nacional, el consumo masivo del NSE bajo inferior se desplomó un 19% i.a. y el del NSE bajo superior experimentó una caída del 20% i.a, ambas contracciones mucho mayores que el promedio total de los hogares (-11% i.a). Vale destacar que, ambos grupos representan el 50% del consumo masivo y que se caracterizan por destinar un mayor porcentaje de sus ingresos al consumo de bienes de primera necesidad.

No obstante, sostuvo que un aliciente para la actividad vendrá por el lado de la demanda externa. “Gracias a una cosecha agrícola que promete ser récord y una competitividad cambiaria significativamente mayor a la experimentada en los últimos años, las exportaciones lograrían acumular hasta septiembre un incremento en torno al 10% promedio anual”, subrayó.

En este sentido, añadió que la buena performance del campo le permitiría a la actividad experimentar un crecimiento en términos desestacionalizados en el segundo trimestre del año, pero luego se vería interrumpido por la incertidumbre reinante durante el proceso electoral.

“De esta forma, el PBI acumularía a septiembre un incremento del 1% en la medición desestacionalizada, pero en términos interanuales promediaría una caída del 2,3% i.a”, concluyó el informe.

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