Economistas debaten cómo funcionará la banca en 2003

Economía

La fundación Konrad Adenauer junto a la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Justicialista invitaron a economistas a debatir sobre la política monetaria y la reorganización del sistema financiero.

En un desayuno de trabajo se escucharon observaciones muy prácticas sobre como reorganizar la banca y también se observa como dentro de los técnicos del justicialismo aparece como más lejos la idea de dolarizar. Lo que sí parece inevitable es que la Argentina va a un sistema financiero muy distinto del que conoció con banca especializada en inversiones y en transacciones.

No faltaron economistas del radicalismo como Beatriz Nofal o gente de FIEL como Juan Luis Bour. También estuvieron presentes por el PJ Pablo Rojo y Nicolás Weisz Wassing.

Las partes sobresalientes del diálogo fueron las siguientes:

Pablo Rojo:
Es necesario discutir el régimen monetario y el sistema bancario.

En los Estados Unidos, después de la crisis del '30, se impuso un sistema que separaba la banca comercial de la banca de inversión. La Argentina debería separar los balances de la banca de ahorro y crédito de los de la banca transaccional. Se deben establecer encajes muy altos para dar al público todas las garantías de que la banca transaccional es un sistema sólido. También es necesario organizar la banca de ahorro y crédito. Este debe ser un sistema de mayor riesgo, aunque se requiere prudencia en no permitir «descalces» como en el pasado y hacer una profunda reflexión sobre cómo funcionará el sistema multiplicador del crédito si volvemos a la convertibilidad.

La combinación de la libertad monetaria (de pesos y dólares) con un sistema de encaje fraccionario permitía el crecimiento del ahorro. La pérdida de confianza hizo que los activos fueran un factor de debilidad del sistema financiero. Nuestros vaivenes políticos, ciclos políticos y económicos y la alta volatilidad causaron la fractura de ese equilibrio.

Sólo se debería prestar en dólares en adelante, ajustar las normas regulatorias para que el ahorro captado en dólares sólo se preste en dólares. Esto generaría escasez de liquidez para la adquisición de bienes no transables (los bienes que usa una familia) y de servicios.

• Nuevo sistema

La Argentina tiene que ir hacia un nuevo sistema regulatorio bancario que separe la banca de ahorro y crédito de la banca transaccional.

El sistema tendrá un bajo grado de multiplicación con escasez inicial del crédito. En la medida que crezcan los excedentes fiscales, se podría rever la situación.

La «offshorización» de los contratos bancarios es una alternativa. Algo se puede avanzar en esto. Pero el corazón del sistema -los créditos prendarios e hipotecarios- no podrá «offshorizarse».

Nicolás Weisz Wassing:
Los bancos comerciales no le deben prestar al Estado.

Pablo Rojo:
El cuidado debe ponerse en la banca transaccional. El Estado no debiera necesitar financiamiento. Pero los bancos tienen actualmente una enorme cartera de crédito público.

Juan Luis Bour:
Es importante tener un buen diagnóstico de lo que pasó y entender que el problema financiero no está aislado. La crisis tiene dominancia fiscal y financiera porque, aunque se resuelva todo, mientras no se resuelvan estos aspectos, recaeríamos. Ambos frentes condicionan entonces la salida de la crisis.

En la Argentina, el problema fue que el Estado, al no poder endeudarse más en el exterior, terminó endeudándose en la banca interna. Hay que resolver el problema fiscal.

No existe sistema financiero a prueba de expropiadores. El problema del sistema financiero es volver a dar garantías que vuelquen a la gente al ahorro. La Argentina ya es reincidente en la «expropiación». Es necesario armar un sistema «a prueba de expropiadores» desde el punto de vista del ahorrista. Pero hay que dar también garantías sobre la devolución de los préstamos.

Sugiero la conveniencia de reunirse con juristas: se trata de un tema de garantías sobre el derecho de propiedad.

Nicolás Weisz Wassing:
No hay un sistema económico-financiero a prueba de estúpidos.

Juan Luis Bour:
Los problemas son muy serios, tanto en lo económico como en lo jurídico. ¿Se prefiere una banca de inversión y una banca comercial o una banca universal (que realiza todas las actividades)? No hay que inventar la pólvora. La gente prefiere la banca universal. A largo plazo, nuestro sistema financiero tiende a la banca universal.

A corto plazo, hay que separar la banca vieja de la nueva, fortalecer la banca transaccional.

Nuestras economías son semidolarizadas. Significa que el sistema financiero tendrá alta probabilidad de descalce. Nuestros activos no están en dólares. Necesitamos soluciones a prueba de cosas muy terribles. El tema de la enorme deuda pública y externa tiene que ser resuelto, porque es la única garantía de que no vamos a expropiar. El Estado tiene que bajar su deuda y volverse más solvente a mediano y largo plazo. Si tenemos buena reputación en el Banco Central, tal vez podamos lograr un delicado equilibrio para ir hacia la solución que conduzca a la reconstrucción del sistema financiero.

Carlos Regúnaga:
Sí, es necesario tener reglas rígidas para mantener la convertibilidad, ¿por qué no dolarizar?

Pablo Rojo:
La convertibilidad monetaria muy dolarizada no compite favorablemente con la dolarización. Si la Argentina dolarizara, tendría que ser en un contexto de discusión profunda con los Estados Unidos, logrando un significativo acuerdo estratégico y comercial, no sólo el acuerdo sobre el uso de la misma moneda.

No hay que descartar que la opción de dolarizar directamente sea más virtuosa que la de una nueva convertibilidad. Pero los esquemas monetarios rígidos ponen en evidencia que nuestros mercados de factores y de trabajo no son suficientemente flexibles. Si no, el sistema de convertibilidad que es rígido genera problemas. Como dijo Bour, la falta de superávit fiscal nos impide disminuir nuestros problemas. Muchos mercados de factores están muy rígidos.

• Tiempo

Juan Luis Bour: Es difícil porque no sabemos cuál es el tipo de cambio de equilibrio. No tenemos acuerdo con acreedores que defina la demanda de dólares y con eso definiría el tipo de cambio. No tenemos clara la política fiscal, pero llevará tiempo creer lo que defina el gobierno. El «corralito» irá desprogramando millones. El tipo de cambio real será muy alto, será muy difícil fijarlo. Eso significa que tiene que flotar si no tengo reservas para fijar su valor. De todos modos, hace falta pensar reglas claras que permitan que la gente vuelva a los bancos.

Pablo Rojo:
Puedo fijar que el Banco Central no pueda emitir pesos si no tiene dólares de respaldo.

Juan Luis Bour:
Eso no fija el tipo de cambio.

Pablo Rojo:
No, pero es la primera regla para crear una moneda creíble.

Juan Luis Bour:
Si sos muy creíble, el tipo de cambio se va a apreciar. Conviene flotar algún tiempo. ¿Cómo hacer que la gente deposite en los bancos y que los préstamos se puedan cobrar?

Beatriz Nofal:
En nuestra crisis hubo mucho «mismanagement». Parte importante es responsabilidad argentina, pero también la hay internacional. La Argentina fue como un experimento. Se aplicó la teoría del «riesgo moral» sobre la Argentina. Es más difícil entender por qué no hubo apoyo decidido del FMI. El Fondo tuvo un rol vacilante y hoy no tiene la misma actitud con Brasil. Ellos y nosotros tomamos la peor de las alternativas. La mejor opción hubiera sido «play safe» argentino y apoyo del FMI. Pero no fue así. La Argentina tiene que tener una estrategia proactiva en política comercial y financiera. ¿Cuál sería nuestra propuesta en el Grupo de los 20 que integramos para el rediseño de los organismos multilaterales? ¿Qué propuesta podemos hacer para limitar problemas de volatilidad causada por la política internacional?

Nicolás Weisz Wassing:
La ayuda del FMI a Brasil es igual que lo que recibió la Argentina hace un año y medio (de lo que no nos otorgaron el último pago).

Juan Luis Bour:
¿La Argentina califica internacionalmente? No se pueden tener 15 monedas ni violar el derecho de propiedad. La Argentina ha cometido errores muy groseros en los últimos años. Creo que lo central es lo que hagamos nosotros.

Jorge Arias:
No hemos aprendido de la historia. El mundo espera que nuestra democracia diga que lo que pasó (más allá de atribuir responsabilidades) no va a volver a ocurrir y que un futuro presidente no volverá de un viaje diciendo: «No sabía que el mundo estaba tan globalizado». Tenemos que dar señales que muestren que trabajamos para que esto no se repita.

Juan Luis Bour:
No es claro que nos convenga una quita sobre el capital. Puede convenir tal vez más reducir la tasa de interés.

• Reconocimiento

Juan José Isola: Podemos hacer un balance del gobierno de Menem que fijó instituciones que cambiaron la mentalidad: hubo crédito, respeto de los depósitos, cumplimiento de contratos. Y hoy los economistas no dicen: «Tomemos eso de ejemplo y corrijamos lo que se hizo mal o fue incompleto». El hombre humilde parece comprenderlo mejor. Espero el reconocimiento de nuestros expertos y del empresariado en un país sin hipocresía.

Carlos Regúnaga:
Como radical debo decir que todos los ciudadanos de buena fe sabemos que lo que se hizo durante el gobierno de Menem fue excepcional. Las transformaciones fueron excepcionales; tal vez algunas cosas como la política fiscal, las privatizaciones, la ampliación de la Corte y la falta de red social para quienes perdieron el empleo fueron inconsistentes, pero eso no invalida la importancia de la tarea realizada.

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