Ayer el gobierno informó de que entre abril y junio el PIB creció a un ritmo anual del 3,1 por ciento.
Los ingresos personales, que en junio habían aumentado un 0,4 por ciento, subieron en julio un 0,2 por ciento, y el ingreso disponible -es decir el dinero que queda después del pago de los impuestos- subió en julio un 1,5 por ciento tras un incremento del 0,4 por ciento el mes anterior.
Esto reflejó la entrada en vigencia de las reducciones de impuestos promulgadas por el presidente George W. Bush y que, según el gobierno, representó un 1,3 por ciento del aumento en el ingreso disponible.
La mayoría de los analistas esperaba un aumento del 0,8 por ciento en el gasto de los consumidores, y un incremento del 0,3 por ciento en el ingreso disponible para gastos.
El índice de precios en gastos de consumo personal -una medida de la inflación que mucho aprecia el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan- subió el mes pasado un 0,2 por ciento y ha aumentado un 1,8 por ciento desde julio de 2002.
Estos datos sugieren que, aunque la Reserva Federal mantiene una política monetaria que ha llevado las tasas de interés a su nivel más bajo desde 1958, el ritmo de inflación es muy bajo y, por ahora, no se espera un aumento de los tipos.
Las compras de bienes duraderos, tales como automóviles, muebles y otros artículos que duran más de tres años, subieron un 2,1 por ciento en julio tras un incremento del 1 por ciento el mes anterior, indicó el gobierno.
Los gastos en bienes no duraderos subieron por segundo mes consecutivo un 0,8 por ciento.
El gasto en servicios, que representa casi el 60 por ciento de todos los gastos de los consumidores, aumentaron el mes pasado un 0,5 por ciento después de un incremento del 0,4 por ciento en junio.
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